Crónica de un parto anunciado
Primera parte de una serie de artículos que relatan la odisea detrás de la producción de un corto.
Comencé la carrera de Cine y TV en el 2006. Terminando mi trayectoria en Relaciones Públicas; se presentó por fin mi oportunidad de oro. Casi tres años después, a más o menos mitad del plan de estudio ( yo estoy en la carrera de Cine y TV, no en Cine y TV en carrera) me doy cuenta que tengo que enfrentar uno de mis mayores miedos: Dirigir.
Si no llevo dirección hasta aquí llegué, no puedo matricular nada más. Bueno, de tripas corazón y Dirección I este cuatrimestre, bajo la tutela de Erika Bagnarello.
Siempre pensé que los directores eran criaturas pasionarias fuera de control. Afortunadamente estaba en lo cierto…
Comenzamos entonces por el guión… Aparte de lo escrito en clases, porque sí, no encuentro contacto real con la pequeña guionista que en teoría llevo adentro. Pasé semanas arañando paredes sin ninguna idea… El ego no me permitía pedir un guión a alguno de mis talentosos amigos, el tiempo corría, la entrega encima: ¿Qué carajos hago acordándome de un anuncio de TV?
Guiada por la inquietud que genera la inocencia, estuve muchas veces a punto de llamar a ese número, que ahora no logro recordar…
No sé si se acuerdan, durante los años ochenta y principios de los noventa, creo, en las cadenas de televisión nacional, se transmitía de manera frecuente un anuncio de una línea de atención enfocada a personas con problemas emocionales.
“¿Se siente sólo, triste, desesperado? Llame a Voz Amiga…”
El significado de la soledad, la depresión y la desesperación era aún desconocido en mi privilegiada infancia. Guiada por la inquietud que genera la inocencia, estuve muchas veces a punto de llamar a ese número, que ahora no logro recordar… ¿De verdad ayudaban a la gente? ¿Qué clase de gente llamaba? ¿Qué les decían? Nunca llamé.
Ya entrando en edad y tras experimentar de manera superflua algunos de esos sentimientos durante la adolescencia, la curiosidad sobre un tratamiento parcialmente psicológico mediante un medio tan impersonal me llevó a acosar con preguntas hipotéticas a una prima, entonces estudiante de psicología. Tras enfrentarme durante mis estudios universitarios a varios cursos muy generales de esta rama, continué planteándome cómo sería la vida de un profesional de salud mental y su relación con sus pacientes.
Esta inquietud, tal vez la única constante durante todos estos años, impulsó que lograra desarrollar la historia de tres personajes y cómo cada uno de ellos podría verse implicado en una situación de conflicto, vinculados precisamente por medio de una línea de ayuda.
Ok, ya tengo el guión… ¿Y ahora?
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Yo una vez escribi un guion para un corto.
Para Seminario Participativo de Generales!
Fue divertido. Y no quedo tan mal, eh.
Empezar a escribir guiones es algo que hago en mi tiempo libre desde hace años. Digo empezar porque nunca los termino.
Pero suficiente acerca de mi.
Suerte con el corto, Daw'! (si es que mis clases de arabe sirvieron de algo). Y espero seguir leyendo más cronicas detras de la camara.
Gracias Cirdan, si en algún momento querés llevar un guión a la pantalla avisame, en la de menos te puedo ayudar!
siempre me ha gustado como escribe Adriana
que bueno verla por aqui
El número si la memoria no me traiciona era el 24-13-13, que hoy día sería así como 2224-1313. ¿Quién se aventura a llamar ahí a ver qué le sale?
Hmmm a mi todavía me da cosa, alguien que llame y me cuente