Ya para 1974 nadie dudaba que Elton John era una súper estrella. El músico no solo viajaba en su propio jet privado de lujo donde recibía visitas sorpresa de Stevie Wonder para su cumpleaños, también se permitía vivir la vida como si no hubiera mañana entre episodios de drogas y sexo e incluso fundó su propio sello disquero, Rocket Records, con el que editó material de artistas como Neil Sedaka y Kiki Dee.
Con el pasar de los años, Elton se abría paso en el círculo frecuentado por las (en palabras de la Reina Madre Elizabeth I) “personas interesantes”, que incluía por supuesto a los Beatles. Su primer contacto con los cuatro grandes fue a través de Paul; sin embargo, su amistad más cercana y duradera fue con John Lennon. Cuenta la leyenda que John se acercó a Elton para pedirle que participara tocando piano y cantando en la canción “Whatever Gets You Through the Night”. Elton, medio en broma y medio en serio, aceptó bajo la condición de que si Walls and Bridges llegaba a la posición número 1 Lennon debería entonces acompañarlo en uno de sus conciertos. Pensando que su quinto álbum no sería un éxito, John aceptó, y terminó por supuesto compartiendo escenario con Elton en el Madison Square Garden algunos meses después. Esta sería la última aparición en vivo de Lennon y sirvió también como un reencuentro de este con Yoko después de su famoso Lost Weekend. Dadas las circunstancias, Elton John fue la primera opción de los Lennon cuando buscaban al padrino de su hijo Sean.
Como bonus, John es también padrino de Brooklyn y Romeo Beckham, de Damien Charles (hijo de Elizabeth Hurley) y de la hija del vicepresidente de Warner Bros. Records y cofundador de Sire Records, Seymour Stein.
El 74 vio también la salida de Caribou, conocido sobre todo por su hermoso sencillo “Don’t Let the Sun Go Down on Me” y por la controversial “The Bitch is Back”, prohibida en el espacio radial de los Estados Unidos nada más que por su título. Poco después, el músico prestaría su talento a la ópera rock de Pete Townshend, Tommy, interpretando al campeón local (Local lad) durante la canción “Pinball Wizard” en la adaptación para el cine dirigida por Ken Russell.
La salida de Captain Fantastic and the Brown Dirt Cowboy, un disco autobiográfico inspirado en los primeros años de la sociedad John/Taupin, marcó el fin de la celebrada Elton John Band, pues Dee Murray y Nigel Olsson abandonaron el barco a pedido del propio Elton luego de un episodio de estrés, tensión y mal humor. “Someone Saved My Life Tonight” fue el exitazo de esta producción. Imagínenlo a todo volumen en un Wembley repleto de devotos, garantizo piel de gallina.
Con Rock the Westies (1975) llegaron también las plumas, las luces, las gafas estrafalarias, los disfraces del Pato Donald y el honor de llenar el estadio de los Dodgers por dos noches seguidas a más no poder. A los 25 años Elton disfrutaba del punto más alto en su carrera con hits de la talla de “Sorry Seems to be the Hardest Word” y “Don’t Go Breaking My Heart” (dúo con Kiki Dee); sin embargo, aún había un tema por resolver. A pesar de que las preferencias sexuales de John no eran un secreto para las personas a su alrededor, la Rolling Stone fue tras la primicia y Elton terminó revelando su bisexualidad de manera inesperada, estableciendo lo que, a su parecer, debió haber sido obvio para todos desde el principio.
Después de Blue Moves (1976) John decidió retirarse de los escenarios por un tiempo, cayendo en momentos de marcada inestabilidad emocional que repercutieron en todos los aspectos de su vida. A ver, imaginemos a Elton lanzándose en su propia piscina frente a su madre y abuela después de haber tomado 60 Valiums gritando “¡Me voy a morir!”. Las cosas no andaban nada bien para el ídolo.
Con todo esto encima, Elton John encontró su tan esperada ancla en el fútbol cuando incursionó como ejecutivo del Club Watford, al que había seguido desde muy niño. Para sorpresa de todos fue bajo la batuta de la estrella de pop que el equipo alcanzó su gloria máxima hasta el día de hoy, terminando segundos en la Liga Premier y participando de la Copa FA en 1984, la más antigua de todos los tiempos. La experiencia trajo una prueba de realidad al cantante; en Watford no podía ser Elton el extravagante que siempre se salía con la suya, allí habían límites que se vio obligado a seguir y que, a pesar no haber extinguido sus costumbres autodestructivas por completo, le brindaron sostén durante tiempos difíciles.
En esta misma época, Elton apareció como invitado en el popular show británico Morecambe and Wise. Su rol consistía, básicamente, en servir de objeto de burla para los renombrados comediantes Eric Morecambe y Ernie Wise. Elton lo disfrutaba como un niño.
Fue entonces cuando llegaron los 80. A pesar de sus múltiples proyectos, la adicción de Elton a la cocaína, el tabaco, el alcohol y la marihuana desató un círculo vicioso en el que también participaban el insomnio y la bulimia. Su vida se salía cada vez más de control, llegando incluso a romper su propia regla de no presentarse en vivo bajo la influencia de substancias. La paranoia se hacía presente cada vez más y el primer paso hacia el despertar para el músico llegaría de golpe con la muerte de su amigo John Lennon.
En 1984, después de años de expresar libremente su homosexualidad, Elton procedió a buscar nuevas alternativas para la felicidad y sorprendió a sus amigos cercanos con lo impensable: matrimonio… con una mujer. La afortunada fue la ingeniera de sonido alemana Renate Blauel. Fue esta la misma temporada en la que el cantante debió someterse a una cirugía de garganta que cambiaría su voz para siempre, y desde su cama de recuperación defender su nombre ante los tabloides que encontraron muy conveniente destruir su matrimonio tachando al artista de pedófilo explotador adúltero desvergonzado. El caso fue llevado a juicio y el periódico The Sun debió disculparse públicamente con John, después de pagarle una buena cantidad de libras esterlinas, claro está. Sin embargo, la pareja no sobrevivió estos 3 años y optaron por separarse, acabando con lo que Elton considera una experiencia inesperadamente positiva pero igualmente lamentable.
Procurando levantar su carrera y su vida, Elton se reencontró con Bernie Taupin, quien se había negado a participar en los últimos dos discos de los 70 (Single Man y Victim of Love)) y regresó sigilosamente a partir de 21 at 33 (1980). Esta década no trajo otra avalancha de discos número uno como sucedió en la anterior (siete consecutivos), pero nos dejó sencillos memorables como “I Guess That’s Why They Call It the Blues”, “Nikita”, “Blue Eyes”, “Little Jeanie”, “Sad Songs (Say So Much)”, “I’m Still Standing” y por supuesto, “Sacrifice”, cuya grandeza necesito expresarse lanzándola no en una, sino en dos ediciones. La segunda de estas (empatada con “Healing Hands”) llevó al tema hasta la posición número 1 en el Reino Unido y Europa.
Con los 90 a la vuelta de la esquina y su cuerpo en condiciones preocupantes, Elton estaba a punto de topar con la encrucijada más difícil de su vida: la rehabilitación; pero ya llegaremos a eso en la tecera parte.





y obvio lo soy jaja








