Una que vez que teníamos amaestrado el Festival Imperial, nos dedicamos a disfrutarlo por todo lo alto. Ya el domingo sabíamos que la producción estaba realizando un trabajo impecable y que todo el área de conciertos era como un sueño lúcido interminable. Y, si bien el cartel del domingo estaba recostado a la electrónica y demás géneros afines, ya todos conocían la dinámica y entendían cómo funcionaba el arroz; la gente llegaba ahora con la misión de ver todo lo que les fuera posible ver y seguir descubriendo buena música (más allá de los géneros predilectos de cada uno). La tolerancia y el respeto fueron valores reaprendidos ahí mismo.
El tiempo, eso sí, amenazó con un calor preponderante que tras de todo se unió al factor público, que claramente el domingo fue más cuantioso que el sábado. ¿Y por qué así? Bueno, ¿por qué no, más bien? Si la gente que fue el sábado habló maravillas y encima las entradas estaban más baratas que un combo de Campero, era tontera no acercarse al festival en su segunda jornada.
Así lo vivimos.
Nota: Se nos pidió firmar un contrato que impedía tomar fotos a artistas que así lo solicitaron... en tales casos adjuntamos la imagen del Koala con sueño, o bien, el memorable gif dedicado con cariño a Skrillex.
Alphabetics
(Tarima Este, 12:15 p.m.)
Foto por Adrián PaulyYo no creo en los concursos de popularidad. Me parecen, en la mayoría de los casos, perjudiciales, dañinos, polémicos. No voté por ninguna de las bandas que participaron en la Ruta Festival, pero si había una de las participantes que a mi parecer calzaba perfectamente con el concepto del Festival Imperial y la apuesta musical por la que optó la organización era Alphabetics, así que cuando anunciaron que habían resultado ganadores de la Ruta no pude ocultar mi emoción e incluso terminé anunciando la noticia como la gran cosa en un concierto de Seka y Niño Koi. Podrán imaginar, entonces, que por nada en la vida me iba a perder su presentación en La Guácima.
Puliendo majestuosamente todos los detalles de su espectáculo, este novel cuarteto inició la jornada musical del domingo con un empuje fenomenal. Todos a panza pelada y con sus caras y pechos cubiertos de pintura y dibujos, los muchachos salieron con la única misión de destrozar el entarimado a base de un indie-rock-electro-bailable (¿sabían que las etiquetas y yo no nos llevamos?) que va a 110 kilómetros por hora y que no permite descanso alguno. Su primer tema fue “Self-Destructive”, parte del EP debut del mismo nombre, y de ahí en adelante todo fue oro puro.
Me comentan los más experimentados (esta fue la primera vez que los vi en vivo) que normalmente suenan más rico en directo, pero si nos ponemos quisquillosos pues también habría sido oportuno trasladar su presentación a la tarima del bosque, donde todo se podría haber apreciado mucho mejor. Sin embargo, a mí todo me sonó bien, en su lugar, y temas como “Frutista”, “Ciencia y Soya” y “Raised by TV” me movieron como pocas veces. Además, el par de canciones que tocaron que no vienen en el EP, como el caso de “Maverick”, me hacen pensar que en el futuro la banda sorprenderá con material todavía más potente y eso me emociona. Alphabetics no solo es una institución de buenos augurios, sino también una de las consecuencias más evidentes de una escena alternativa que todo lo que ha construido lo ha hecho ladrillo tras ladrillo.
- Alessandro Solís.
Bomba Estéreo
(Tarima Oeste, 12:45 p.m.)
Foto por Adrián PaulyPara un grupo que incita al baile, tocar a plena luz del día y tratar de transmitir la energía necesaria suele ser un reto enorme. Para peores, no era que hacía calor, era un puto desierto, arena y cielo sin una sola nube incluidos. Esto amenazaba con amedrentar a todos, pero Bomba Estéreo lograró mantener un buen nivel de energía y la gente se apuntó al baile: Liliana Saumet desplazándose a lo largo del escenario alentando a la audiencia. Tocaron temas nuevos influenciados por ritmos de la costa caribeña colombiana, como la champeta, además de la cumbia que forma la base de su sonido.
- Daniel Ortuño.
Me quedaron debiendo "Cosita Rica", pero el concierto en general fue bastante bueno. Li Saumet se comió el escenario sin necesidad de recurrir al muy quemado y trillado "pura vida" ni una sola vez.
- Carlos Soto.
La cantante es una cosita rica. El baterista es un titán. ¿Había alguien más en la tarima? FUEGO.
- Alessandro Solís.
424
(Tarima Este, 1:45 p.m.)
Foto por Daniela ZúñigaEmpezando la jornada de domingo y bajo el intenso sol de La Guácima, Alphabetics y Bomba Estéreo propiciaron un ambiente totalmente festivo. La gente bailaba, sudaba y tomaba cerveza por galones; ya para la una de la tarde el público estaba caliente en todos los sentidos y listos para más. Esto se convirtió en una situación difícil para 424, quienes traían preparada una presentación tranquila, compuesta principalmente por temas de su próximo álbum L'archeologo, programado para salir en abril.
La banda tocó la mayoría de las canciones de su nuevo álbum, interrumpidas ocasionalmente por los temas de su EP debut, más conocidos por el público. La combinación de factores fue complicada para ellos: la gente quería seguir bailando y brincando, mas su nuevo material no se presta exactamente para la pachanga. Las piezas de L'archeologo son tranquilas, con menos elementos pop y menos partes pegajosas que las del material anterior; más como para sentarse en un sillón cómodamente a escucharlo y no tanto para pegar brincos en medio del festival. A esto se le suma el hecho de que el sencillo "Ánimo" es la única canción que ha sido lanzada del nuevo disco hasta el momento. Tirarle a un público nuevo un set de una hora de canciones que no conocen ya de por sí es una tarea sumamente difícil.
El grupo sonó bien, claro y amarrado mientras recorría su set. Viendo el lado positivo, lograron mostrar a un par de miles de personas su nuevo material. El público se mantuvo tranquilo y respetuoso durante su presentación, pero fue inevitable notar que el entusiasmo decayó a lo largo de la hora; un fallo más estratégico que musical. Que les haya tocado presentarse justo entre Bomba Estéreo y Sonámbulo tampoco fue la mejor de las suertes para ellos. Diría que a pesar de todo, el resultado neto de las participaciones de las bandas en el festival fue positivo, sin excepción; tocaron para un público numeroso y receptivo y se llevan una experiencia más en su saco.
- Adrián Pauly.
Sonámbulo
(Tarima Oeste, 2:45 p.m.)
Foto por Adrián PaulyNinguno de los once tipos que conforman esta banda piensan en llegar al escenario para quedarse quietos, como lo pudieron comprobar los cientos de personas que llegaron a verlos, entre ellos Tunde Adebimpe de TV on The Radio, quien los mencionó en su presentación unas horas después en el mismo escenario, afirmando que le habían gustado mucho.
Sonámbulo se dio el gusto de compartir con allegados y nuevos fanáticos canciones que tenían rato de no interpretar, además de clásicos como "Chusma Funk", e incluso de hacer algunos cambios a sus canciones más conocidas, como "Agua". ¿El punto más alto? La rueda-levanta-polvo que se armó durante "La Maraca", sin duda.
- Carlos Soto.
Fue hasta la semana previa al Festival que hablé en persona con un miembro de Sonámbulo, que me dijo que desde antes de iniciar la banda todos sus músicos eran bailarines (rumberos, pues) y que ese era el punto de partida de la banda para hacer música. Ahora, los de Sonámbulo ya están más que acostumbrados a poner a bailar a grandes multitudes, pero creo que lo que me marcó y me dejó impresionado fue que, en un público que talvez no era el “habitual”, la banda movió a la gente quizá más que Gogol Bordello, banda consagrada a nivel mundial por sus enérgicas presentaciones.
Ahora que Sonámbulo va para Austin City Limits (sí, al chile), me llena de emoción pensar en lo que podrían lograr. Sonámbulo tiene una característica muy particular, y es que en esa primera escuchada tienen la capacidad de transmitir todo lo que son, y de contagiar a la gente de su energía y buena vibra.
- Manuel Montero.
Colornoise
(El Bosque, 3:00 p.m.)
Foto por Kenneth RiveraColornoise, el dúo femenino herediano de rock alternativo, tomó con mucha fuerza la tarima del bosque, la cual se mantuvo con la alta asistencia del público durante todo el Festival. Todo su primer EP, Fake Apocalypse, sonó fuerte, literalmente fuerte.
En mi caso nunca había presenciado un chivo de esta magnitud por parte de las chicas; el sonido se apreciaba impecable y potente desde primera fila. Cuando sonó su nuevo sencillo, “Time”, hasta los más distraídos se percataron del gran talento que hay en esas dos jóvenes que rockearon en la Guácima.
La interacción con el gentío fue muy natural y espontánea, además de que muchos se pelearon cuanto regalo le tiraban Sonya y Alisson al público. Las pulseras fueron la sensación, aunque del lado izquierdo de la tarima no lanzaron casi nada... ingratas, yo me quedé con las manos vacías.
- Steven Salas.
Mala Rodríguez
(Tarima Este, 3:45 p.m.)
Foto por Daniela ZúñigaLa Mala Rodríguez tiene buen cuerpo. No estoy avanzando la causa del feminismo al empezar esta pequeña reseña de esa manera, pero eso es lo primero que se nota al observar una de sus presentaciones. Tiene buen cuerpo y ella lo sabe, y lo utiliza como herramienta para apoderarse del escenario.
No voy a mentir, La Mala no me parece la intérprete más emocionante del mundo ni la más carismática. Además, como rapera es buena cantante y como cantante no es particularmente sobresaliente. Su fuerte, sin embargo, es su irresistible acento sevillano y sus letras, agresivas y decididas. Y, claro, su cuerpo. Con todas las miradas sobre ella, domina el escenario.
En este corral ella es el gallo, y durante los 60 minutos que estuvo en escena, el público lo reconoció. Aun cuando pocos la recordarán como uno de los puntos altos del Festival.
- Manfred Vargas.
Zòpilot!
(El Bosque, 4:15 p.m.)
Foto por Daniela Zúñiga4:15 p.m. La Guácima empezaba a refrescar un poco.... y mucha falta hacía. Zòpilot!, mientras tanto, pegaba en la tarima del bosque los primeros acordes de una presentación impecable. Los muchachos repasaron algunos de los temas de su EP, ZO, junto a otros todavía no grabados (¿qué pasó con PI y LOT?) ante un público atento.
La banda interpretó cada melodía acompañada de visuales (creados por Pietro Valenciano) que en más de una ocasión dejaron a más de uno perdido completamente entre música y video. Así, el lugar creó su propia gravedad: cuanta persona pasaba cerca terminaba adentrándose en el bosque para degustar lo que se le ofrecía.
Me sentí por un momento en una especie de fábula donde yo era el afintrión, ya que la gente se acercaba a preguntar por el nombre de la banda, seguido del típico: "¿son de acá?", y al ser positiva la respuesta sonreían impresionados y se internaban aún más...
- Carlos Bonilla.
TV on the Radio
(Tarima Oeste, 4:45 p.m.)
Foto por Adrián PaulyPoco antes del anochecer, TV on the Radio ofreció un concierto bastante intenso. Si bien la banda no es muy popular en el país, me llamó la atención que mucha gente fuera a darse una vuelta y terminara quedándose, bailando al ritmo de un rock alternativo con tintes de electrónica y rhythm and blues. Y ese era el caso de 8 de cada 10 personas ubicadas frente al escenario oeste, todos comentando con expresiones de asombro sobre lo impresionante del espectáculo musical.
Iniciando su set con “Halfway Home”, la banda nada más decidió inyectar adrenalina al por mayor, con una presencia no solo musicalmente impresionante, creando una atmósfera densa y poderosa cual muralla de sonido, sino también presentándose como personas humildes, emocionadas y agradables, sin ninguna pose ni prepotencia. Tunde Adebimpe saludaba y agradecía eufóricamente y en español entre canciones, pero su faceta más llamativa sucedía en medio recital, cuando descansaba sus cuerdas vocales entre bailes que solo una persona de su estirpe puede darse el lujo de hacer.
Canciones recientes como “Will Do”, “Second Song” y “Caffeinated Consciousness” se entremezclaron con uno que otro corte del disco Dear Science, (obra maestra por donde se le mire) y clásicos como “Staring at the Sun” y “Wolf Like Me” (con la cual se armó una amena rueda), además de temas de culto como “Young Liars”, proveniente de su EP debut del mismo nombre, circa cuando esta máquina era tan solo un trío y todavía no había sacado tanto colmillo.
Entre secuencias distorsionadas, guitarras voluminosas, percusión latente y un manejo impresionante de las vocales, TV on the Radio fue uno de mis momentos favoritos del festival, principalmente porque superó todas mis expectativas y me puso a saltar como en mis mejores tiempos colegiales. Estaré agradecido de por vida con la vida por haber presenciado su espectáculo en el marco de uno de los fines de semana más chivas de mi vida.
Vida.
- Alessandro Solís.
Porter Robinson
(El Bosque, 5:30 p.m.)

Nos dirigimos a la tarima del Bosque, cuarto de hora antes de que iniciara el concierto y el movimiento no era mucho, así que decidimos ir a dar una vuelta. Eso sí, bien puntales estábamos de vuelta para que a las 5:30 p.m. arrancara el "chamaco". Sí, Porter Robinson tiene 19 años. El músico, nativo de Chapel Hill, Carolina del Norte, vino a deleitarnos con su electro house y dubstep (por lo que es bien conocido), y volvió loco al público, como todo artista experimentado y con larga carrera en el medio lo hubiera hecho.
Alrededor de las 5:35 p.m. arrancó con toda la energía de esa envidiable juventud. Entró, saludó y ¡a lo que vinimos! De un momento a otro logró llenar toda el área del Bosque y la gente simplemente se volvió loca con su música. He de confesar que lo escuché por primera vez semanas antes, cuando anunciaron el festival, y decidí que quería ver su oferta en vivo.
Oh, ¡experiencia religiosa! Encendió a más no poder el lugar y nos dejamos ir con su música. El público se conectó con Porter y él con nosotros. Fue una hora increible que nos hizo desear que no terminara. ¡Queríamos más! Al final, y sin mucho, se despidió, no sin antes haber dejado en claro que tiene sus seguidores en Costa Rica, y que hay mucho más que ver de él. Lo que sé es que fijo consiguió entre sus nuevos seguidores a tres treintones más después de semejante espectáculo.
- Raquel Arguedas.
Thievery Corporation
(Tarima Este, 5:45 p.m.)
Foto por Kenneth RiveraSé que probablemente estoy en la minoría, pero Thievery Corporation nunca me pareció como una propuesta que se tradujera a un show en vivo de alto nivel. Su música es sólida y en sus discos han sido acompañados por algunos de los vocalistas más aclamados del mundo, pero el lounge y el downtempo (y demás géneros afines) no son exactamente lo primero que se me viene a la mente cuando pienso en un concierto memorable.
Pero así como son confiables y agradables en disco, lo son en vivo. Acompañados de dos vocalistas femeninas y un grupo de MC’s de origen caribeño, su presentación derrochó influencias de la world music y fuertes dosis de energía, especialmente en aquellas canciones más cercanas al reggae y al hip-hop. En un festival tan marcado por el sonido indie, electrónico y neo-tropical, fue refrescante escuchar sonidos de otras latitudes.
- Manfred Vargas.
DJ Shadow
(El Bosque, 6:45 p.m.)
Foto por Adrián PaulyPara aquellos de nosotros que le tenemos amor al hip-hop instrumental y alternativo, el disco debut de DJ Shadow, Endtroducing…, es un texto sagrado y un recordatorio constante de las posibilidades del género. Dicho eso, han pasado más de 15 años desde el lanzamiento de ese álbum, tiempo que DJ Shadow ha decidido aprovechar para distanciarse todo lo posible de su sombra, experimentando con nuevos sonidos con, hasta el momento, resultados mixtos.
El set, como cabía esperarse de un hombre con una colección de más de 60.000 LP’s, fue heterogéneo y dispar. A diferencia de otros DJ’s que se presentaron el fin de semana, Shadow dividió su set en lo que parecían ser una serie de movimientos, cada uno con su propio estilo y temática. Algunos tiraban más hacia el hip-hop o el jungle, otros hacia el dubstep o lo experimental, e incluso hubo espacio para que Shadow nos mostrara su maestría sobre el arte de scratchear la tornamesa (y para incluir un pequeño cameo del Endtroducing...).
No encendió la pista como otros, pero sí fue probablemente el DJ más interesante del Festival. Lo negativo fue que buena parte de su acto coincidió con la presentación de Bjork en la tarima principal, provocando un éxodo considerable de espectadores.
- Manfred Vargas.
Skrillex
(Tarima Oeste, 7:00 p.m.)

Si hay un DJ que estaba esperando la juventud del festival era este. Entre la muchedumbre se escucharon acentos guatemaltecos, mexicanos y colombianos. Todos querían ver al pinche Skrillex.
La energía que tienen los shows del tipo no se puede negar y la culpable de todo esto es su música. Verlo a él no causa mayor impacto, eso sí, es el bajo intenso y las luces cuasi epilépticas las que marcan la diferencia. Parecía que no bailar era pecado y las parejas aprovechaban para tragarse. La gente bailaba muy similar a como lo hacía con Cypress Hill, pero no me extrañó; estaban consumiendo lo mismo.
No sé si la gente llegue a recordar a Skrillex en algunos años (yo solo recuerdo a Bob Sinclair cuando merodeo la Calle de la Amargura, por ejemplo). Lo que sí es seguro es que esa fue una presentación memorable y el tipo estuvo en boca de todos, tanto amantes como haters.
- Carlos Soto.
Björk
(Tarima Este, 8:00 p.m.)

Empieza a sonar Skrillex de fondo, momento para que la organización empiece el armado del espectáculo en la tarima del lado oeste. Poco a poco los fans de Bjork se reúnen y tratan de encontrar el mejor lugar posible para que no se les escape nada.
Son las ocho de la noche, una lúgubre tonada resuena y un grupo de coristas ingresa a la tarima con trajes azules y dorados para tomar posiciones. Les siguen el DJ y percusionista. Entonces, entra la protagonista.
Su vestido estrafalario en azul y su peinado enorme muestran claramente que ella es el centro de atención. En ese momento la gran cantidad de público la recibe con gritos de emoción e inmediatamente da inicio el recital. Una excéntrica (¿hay que decirlo?) Bjork nos daba muestras de su más reciente producción, Biophilia, con la canción “Cosmogony”. Su voz, magnifica y bella, era como darle reproducir al disco; no falla ninguna. Al instante nos complace con “Hunter” y “Thunderbolt”, donde tanto el DJ como las coristas y dos bobinas Tesla suspendidas en el escenario hacen que el momento sea sencillamente espectacular.
El concierto siguió bajo la misma tónica, con temas como “Hidden Palace”, “Crystalline”, “You've Been Flirting Again”, ”Isobel”, ”Joga” y “Virus”, que puso a cantar y corear a más de uno. Björkdominó a placer a punta de movimientos extraños en el escenario y simpáticos “gracias” después de cada canción lograba que el público la ovacionara constantemente.
A “Mouth’s Craddle” significó uno de los momentos más tranquilos de su presentación, no por ello menos agradecido por los asistentes. Le siguió "Hollow”, donde se utilizo un gran órgano detrás de las coristas en el escenario junto con el video oficial de la misma, que muestra una animación de la estructura molecular de la misma Björk. “Pagan Poetry” ayudó a que se escuchara a La Guácima cantando, con un juego entre las coristas y ella. Le seguían “One Day” y “Mutual Core”, como indicando que ya la presentación estaba por terminar.
Pero quedaban 3 temas más, que hicieron de esta noche algo inolvidable. El primero fue “Pluto”, tremendos beats en con los cuales Björk y las coristas bailaban desenfrenadamente para el éxtasis de los asistentes. Después “Náttúra”, al inicio de la cual las coristas se esparcieron por todo el escenario mientras Björk comenzaba con este tema lleno de ritmos mezclados a la perfección con una fuerte dosis electrónica. Para finalizar, “Declare Independence”, que puso a brincar y bailar a todo el público presente, con una energía de los mil diablos: una sensación fuera de este mundo le dio fin a unos de los mejores espectáculos vistos en el Festival Imperial.
Björk es única, es un bicho raro, pero ese bicho raro nos dio una muestra de originalidad y grandeza sobre el escenario. Ese bicho raro inigualable, vanguardista y encantador se convirtió en la Diosa del Festival.
- Mario Madriz.
A-Trak
(El Bosque, 8:45 p.m.)

Podrá ser desconocido para muchos dentro de nuestras fronteras, pero A-Trak es una figura de primer nivel en el mundo de la música electrónica. Campeón perenne en torneos internacionales de DJing, remezclador en alta demanda, pionero de la combinación entre electro y hip-hop, y DJ personal de Kanye West; los atributos y curriculum de A-Trak claramente lo convertían en una de las presentaciones más esperadas del ala electrónica del Festival.
Y no defraudó. Si bien no fue la mezcla más ecléctica o aventurera de la jornada, A-Trak cumplió con su misión de arrojar bomba tras bomba, haciendo estragos en la improvisada pista del Bosque. El set se enfocó más en el lado electro y house del repertorio del capo de Fool’s Gold, dejando un poco de lado sus andanzas en el mundo del hip-hop. Pero a la gente no pareció importarle. Fue lustroso, fue technicolor y logró evitar el brostep que tanto se apareció a lo largo de estos dos días. Tarea cumplida.
- Manfred Vargas.
LMFAO
(Tarima Oeste, 9:30 p.m.)
Foto por Adrián PaulyLo siento, pero no vengo a darles una perorata Sagotiana sobre LMFAO. Confieso: los escuché por primera vez este año; recuerdo haber visto esos afros y esos aros de pasta sin lente mil veces, pero nunca haberlos oido per se. Es más, no recuerdo ni haberlos escuchado en la radio*. (Aunque, siendo honesto, ¿quién escucha radio en estos días? Tenía más posibilidades de escucharlo del iPod de mi primita que en un radiotransistor) Finalmente decidí ver de qué se trataba todo el asunto y le di play a lo primero que me salió en el tubo. Era demasiado exagerado, ridículo y rayando en el mal gusto como para ser cierto. La pieza se llamaba "Party Rock Anthem" por el amor de Dios. Pero funcionaba. Después Wikipedia me dijo que eran el hijo y el nieto de Berry Gordy, entonces no había forma de que no fuera a por lo menos chequear el asunto mientras estuviera en el Festival.
Apenas llegué había una zebra en la tarima, un bailarín montándose una palmera inflable, y no sé qué más porque ya esas dos cosas me estaban distrayendo un toque. No voy a hablar de como "prendieron a la gente" porque no soy la prensa impresa, en cambio les voy a hablar de cómo unos maes fiesteros decidieron hacer música sobre enfiestarse, para que la gente se enfieste. De cómo en el título de su primer disco declaran sus principios, y en el segundo dicen, "diay, sorry, siguen siendo los mismos" (Nota: nunca he escuchado los discos.) De cómo en su misión por avanzar la causa de la fiesta, RedFoo está dispuesto a continuar momentáneamente sin su compañero SkyBlu, para que el beat no pare, porque la pista de baile es el último refugio que queda en este mundo, donde por unos minutos no importa el Plan Fiscal. Y cuando a media presentación, Red se queda ronco y no pega las escasas notas de sus lineas aun a pesar del autotune aplicado en tiempo real, es que yo le empiezo a creer, no porque no esté usando playback, sino porque está siendo honesto con sus intenciones, y el pop funciona cuando es honesto. Es decir, el compa en serio quiere party rockear.
Me quedé hasta lograr escuchar algo que reconociera, entonces fue cuando después de el duelo de guitarra eléctrica y keytar, y la pieza de relleno donde Red Foo aprovecha para tomar birra —o lo que fuera— con embudo y manguera, que finalmente la oí: 'Party Rock Anthem'. Y la gente bailó más duro. Y yo moví la cabeza.
Después de eso me fui, porque eso es lo que uno hace con el pop, oir nada más los singles.
* El mae que bretea en radio.
- Daniel Ortuño.
Moby (DJ Set)
(Tarima Oeste, 10:45 p.m.)
Foto por Kenneth RiveraPor supuesto que todos queríamos verlo tocar. Pero, como explicó en una muy amena conferencia de prensa, Moby vive la música electrónica como una fiesta muy distinta, más íntima, espontánea y divertida. Además, “toco los discos de otros y tomo el crédito por lo que ellos hacen” (y luego se autocelebraba el chiste con una bella sonrisa). Lo explicó todavía más claro: "Mi música es muy introspectiva... pero como DJ me doy gusto nada más montando una gran fiesta estúpida".
La palabra clave: “gran”.
Moby vio a LMFAO en la tarima principal y no titubeó en indicar que ahí quería mezclar. La producción movió todo a tiempo y logró llevar al hombre donde debió sentarlo desde el inicio: en el escenario principal. Imagínense, si Huba & Silica (que se lucieron) tenía el Bosque al extremo de su población y locura en media tarde de sábado… ¿qué podría conseguir Moby al cierre del Festival el domingo por la noche?
Éxtasis sonoro.
Como es de esperar, Moby consiguió prender a todos mientras él mismo se lo pasaba de puta madre (tomaba fotos, grababa videos, brincaba en tarima... gozó en paleta el “mechas”). Malvado como lo es, “calentó” al público de vez en cuando con pedacitos de temas propios pero incluso cuando mezcló canciones menos conocidas logró echarse al público a la bolsa. Camino a casa no se escuchó una sola queja.
- Diego Delfino.
Fotos de los artistas del domingo en nuestro álbum en Facebook.
Vean nuestra completa galería de fotos de ambos días en nuestro Flickr.












It´s waaaar!! 


















