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Holi One: Una fiesta de colores

Música, locura, alegría, diversidad, pintura y mucho polvo de colores.

El sabádo 10 de agosto el Centro de Eventos Pedregal fue el punto de reunión de miles de jóvenes, que con ansias y curiosidad, llenaron el recinto para vivir de cerca lo que sería el primer festival de polvo de colores del país.

Desde las 10 de la mañana ya se empezaba a sentir el ambiente de alegría en San Antonio de Belén. Grupos de jóvenes con sus pieles descubiertas, ropa blanca y ganas de divertirse merodeaban en los alrededores del lugar, gastando municiones incluso antes de entrar. La temperatura todavía no calentaba mucho y más bien todos cruzaban los dedos rogando para que no se viniera la lluvia.

El público fue entrando poco a poco a un campo ferial que los recibiría con toldos cerveceros, puestos de diseño local y tentadoras sorpresas comerciales que acompañarían una ininterrumpida jornada musical de doce extenuantes horas.

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No faltó quien se quedó en la puerta con las ganas de entrar: las entradas ya se habían agotado y no se vendieron más en el sitio.

Comenzó la fiesta electrónica

La fiesta electrónica dio inicio oficialmente (con un poco de retraso) con el DJ Piloy, cuya tarea no fue fácil: se encontraba ante un público un poco curioso y disperso, que caminaba deslumbrado inspeccionando el lugar. Sin embargo, los que tuvieron la oportunidad de escuchar a Piloy presenciaron un buen show y pueden dar una muy buena referencia de la presentación.

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La jornada continuaría, ahora con los chicos del colectivo SOURCE, quienes lograron poco a poco ir cautivando a una mayor cantidad de público con su sonido dubstep/techno acompañado de psicodélicos visuales aportados por VIKATI.

Con un público cada vez más animado y en mayor volumen le tocaría el turno de tomar tarima al primer DJ internacional, Christopher Cherubin (Alemania), que con un sonido más tranquilo mantendría ameno el inicio de la tarde.

El primer polvo del día

Llegaron las dos de la tarde, un momento esperado por muchos. Alejandro Ramírez del dúo Jalamelule tomó el microfóno y anunció la primera liberación de polvos, que sería también la bienvenida al escenario de una de las bandas nacionales más esperadas del día: Alphabetics.

El conteo inició en 10. Para cuando llegó a 1, Pedregal se vistió de colores, con una utópica nube de polvo cromático que caía sobre los rostros de miles de personas que contemplaban sonrientes lo que acababa de suceder. Inmediatamente, sin esperar respiros, Alphabetics de adueñó del escenario.

Mientras las nube multicolor terminaba de disiparse entre el público, el baile y los coros no paraban. Los nacionales mantuvieron los ánimos del público por el cielo con su energía y complaciendo al público con sus piezas más conocidas, alternando con algunas nuevas.

Ya con esta presentación el festival oficialmente había entrado en calor.

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Seguidamente le tocó el turno en escena a los nacionales de Santos&Zurdo, quienes con su world music electrónico pusieron en trance a los presentes y dieron ese aire hindú tan propio de la festividad. A esta hora caminar por el festival era sinónimo de alegría: un estado de paz, amigos que se reencontraban después de muchos años, saludos iban y venían, sonrisas de desconocidos hacían parecer como que todos los que estuvieran ahí presentes supieran el mismo secreto y lo compartían con complicidad con la mirada. El festival hasta el momento cumplía con su lema “We are one.”

El dúo Jalamelule fue el siguiente en tarima. Para quienes no los habían escuchado fue toda una verdadera sorpresa. “Oiga esa pieza, me siento en un intercolegial,” se escuchó por ahí. Su sonido aportó un sabor tropical a la tarde. Cuerpos en movimiento evidenciaban el agradecimiento que generó el grupo en los presentes.

A las 5 de la tarde, con un cielo despejado que le daba poco a poco bienvenida a la noche, Pedregal estaba repleto. Caminar entre la gente se empezaba a tonar un poco difícil y ni qué decir de la idea de ir por una bebida, comida o comprar polvos; había que armarse de paciencia. Sin embargo, los ánimos seguían altos y la alegría reinaba entre los espectadores, quienes todavía no se debajan vencer por el cansancio y las horas transcurridas.

Vestidos todos con atuendos negros, los integrantes de Patterns fueron recibidos con buena euforia por parte del público, que contagiado con su sonido dance pop no paró de bailar en toda la presentación. La banda hizo un repaso de su album debut Dangerous Intentions.

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Los espectadores impacientes esperaban "Sunny Days", canción que marcó el pico de energía en la presentación de los nacionales y probablemente uno de los momentos más esperados de la jornada.

La fiesta seguía...

La noche había llegado y el imponente escenario se llenó de luces de colores y mientras continuaban los lanzamientos de polvos de colores cada hora. Huba &Silica tomaron el escenario para darle la bienvenida a una noche que apenas empezaba su curso. Cada vez eran más las personas que se incorporaban al festival. El dúo, como suele hacerlo, volvió loco al público con su drum 'n' bass.

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Le tocaría seguir con la fiesta al DJ costarricense Bartosz Brenes. Con su progressive house mezclado con un poco de sonido reggae mantuvo entenido a un público que ahora se dispersaba un poco para descansar en las pocas zonas verdes del aréa ferial. Había cada vez más caras un poco fatigadas, baños saturados, cuerpos que evidenciaban un agitado día y la presencia de polvos multicolores por doquier.

Pero la noche no terminaba. Un particular Florian Kunicke (Alemania) muy metido en lo suyo, invitaba a seguir moviendose; cabezas se balanceaban de un lado a otro y se dejaban llevar por el beat.

Los encargados de dar por finalizado el festival fueron los chicos de Hard Rock Sofa (Rusia), y lo hicieron de la forma más energizante. Con la popular canción “Just One Last time” se echaron al público a la bolsa desde el inicio. Nunca hubo tanto polvo, gritos y emoción como en ese momento. Con un sonido un poco génerico dentro de la electrónica y mezclando canciones conocidas pero con mucha energía lograron despertar a todo aquel que había sido vencido por el cansancio.

Los polvos de colores de nuevo se infiltraban en el aire.

El Holi One Festival terminó con espectadores contentos y satisfechos por la actividad; cansados, eso sí, pero eso es reflejo de lo mucho que se disfrutó la épica jornada. Algunos salieron igual de limpios que como entraron, habiéndose resguardado en los toldos. Tal vez asistieron solo por las ganas de decir que estuvieron ahí, pero aquel que tuvo la oportunidad de estar metido dentro de todo el público en las explosiones de colores, que le tiró polvo y sonrisas a desconocidos y que bailó, vibró y disfrutó todo lo que el festival ponía a su disposición puede decir que vivió una experiencia única para el recuerdo.

En Facebook publicamos un álbum fotos de los artistas y un álbum de fotos de la gente del Holi One. Vayan y busquen a su cantante, DJ o persona coloreada favorita.

Iva Alvarado — Un espirítu viajero. Estudió publicidad y producción de radio. Es adicta a la cafeína, ama Costa Rica y a la música en general. En su tiempo libre se le encuentra caminando, tomando fotos, en chivos, leyendo, pintando caritas o en el cine.   
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