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La banda sonora de mi vida

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Hay un radio en AM. Está en la cocina. Tengo seis años y mi juego favorito es desplazarme por la casa para que varíe el volumen. En la sala llega el rebote diagonal. En el baño apenas se distingue. Ahora, acompañando la voz que sale del Sanyo, alguien canta el estribillo melodramático. Es Mireya, escasos diez años mayor que yo. Empleada y niñera. Con el tiempo vamos a convertirnos en hermanos hasta que, ya mujer, se case y se vaya y no nos veamos nunca más. Pero eso es el futuro, lo de este momento es Nino Bravo o Julio Jaramillo o “La Estrella de David” de Juan Bau. Lo de este momento es la tarde breve de mi infancia. Historias de amor sencillas y afectadas convirtiendo un aparato de transistores en otra escuela. La educación sentimental.

Es la misma casa de Zapote, mi primo Gerardo vive con nosotros por una temporada. Una tarde cualquiera escucho un sonido magnético que sale de su cuarto. Eso que ven allí es mi figura recortada en el umbral de la puerta, aparecí de la nada, como materializado por el imán del long play del que, en este orden, se oye lo siguiente: el hormigueo circular de la aguja contra el vinilo, una conversación de programa de TV, el rasgueo acústico de una guitarra, la voz melancólica en un idioma que recién empiezo a aprender. La canción termina antes de lo que debería, como incompleta, disuelta por el viento que sopla al final de esa especie de despedida que sigue mucho rato después de concluida. Viene el silencio, mi primo que cierra la puerta, la sensación de que algo sucedió, algo importante, una iniciación. Es mi primer encuentro cercano y conciente con el rock. Acabo de escuchar “Wish You Were Here” de Pink Floyd. Adiós balada romántica en español hasta que, ya adulto, regrese a buscar como el salmón, en sentido contrario al tiempo, el país imaginario de la infancia.

Telle es el apodo de mi tío Carlos, el menor de tres hermanos y ocho hermanas y a él le debo que un segundo piso del barrio Corazón de Jesús en el centro de Heredia se convirtiera en un cohete impulsado por el combustible termonuclear de tres discos poderosísimos. El conocido como El Álbum Blanco (cuyo título verdadero es el epónimo The Beatles): pilar fundacional del rock/pop moderno. Led Zeppelin II: el timbre mitad afeminado mitad explosivo de Robert Plant, el arsenal de riffs salvajes, la base rítmica halterofílica de un rock duro que prefiguraba lo que años después sería el heavy metal. Y Live Killers de Queen: un álbum doble cargado de hits en vivo, llevado a la estratosfera por la Red Special de Brian May y por un Freddie Mercury que hacía pensar que los estadios fueron hechos para que él cantara. Las 33 revoluciones por minuto de cada acetato eran la velocidad del éxtasis. Yo subía a aquel “alto” en uniforme de primaria y sentía que bajaba disfrazado de Ultramán.

En un colegio privado en los 80 no cabía la música en español (eso felizmente cambió hace unos años), los boleros y baladas románticas eran de viejos; la salsa, de otro mundo. Rock y pop en inglés que, de por sí, daban para mucho. Veo un largo recreo musicalizado por Duran Duran y The Cure. La tapa de un niño triste irlandés del disco War de U2 que descubrí en octavo gracias al, ya desde entonces, insigne melómano Esteban Brenes. El estilo cuadrado, básico, primitivo de AC/DC, un grupo que es una aplanadora que a la vez es un reloj. Y toda aquella música arrogante, descarada y arrolladora del movimiento que alcanzó su clímax con The Clash y que le erizaba la calva a los curas franciscanos conventuales encargados de nuestra domesticación. Hasta que le llegó el turno a nuestro idioma de la mano de otro radar musical, Luis Diego “Gato” Jiménez, que se apareció un día con el LP de una banda de extraterrestres que mezclaban el new wave británico con el pop gringo y cantaban canciones como “Persiana Americana”. Un par de años más tarde, mi primer concierto fue, paradójicamente, de rock en español. Soda Stereo, redondel Bonanza, Cariari, diciembre de 1987.

Nos gusta una canción cuando habla de nosotros, o cuando queremos creer que habla de nuestra vida. La música tiene un atributo superior, puede convertirse en muchas cosas. Un lugar, una persona, una época. Tengo este recuerdo de la vez que a escondidas sacamos el Peugeot diesel de los padres de Sergio P. Con muchas birras, un cuarto de onza, un equipo de sonido a toda chancleta y sin licencia, salimos a pasear bajo la noche despejada de Mata de Plátano. Iba de copiloto y recliné el asiento para ver el rectángulo de cielo estrellado que entraba por el sunroof. Los CD’s eran todavía inaccesibles, llevábamos cassettes. Pusimos Alchemy, Dire Straits en vivo. Para cuando llegó la versión larga de “Sultans of Swing” parecía que la música no salía de los parlantes sino que entraba por el techo corredizo. Era Mark Knopfler, un tipo feo y desgarbado, desconocedor de la moda, anti-cool, un cuenta cuentos sutil, sencillo pero eficaz, el único guitarra líder que parece incomodarse con el spotlight y el micrófono. Un frontman con actitud y carácter de bajista. Ahí vamos, pues, cuatro adolescentes poseídos por uno de los mejores solos que alguien le puede sacar a una Stratocaster. Y mientras Knopfler se apaga con la canción, nos preguntamos mentalmente dónde terminó su voz y cuándo empezó su guitarra.

Tuve también, entrando a la universidad, el romance de rigor con la nueva trova. Fue fugaz y visto a la distancia diría que más que un romance fue un mal polvo. Es una música aplastada por el peso excesivo de lo que representa. Entre toda la hojarasca del fardo ideológico quedó en algún lugar de mi cabeza una sola canción de ese periodo: “Quién fuera” de Silvio Rodríguez, la menos panfletaria y, por lo mismo, la más convincente. Alguien alguna vez me dijo que Silvio está más cerca de Dylan que de Víctor Heredia. Lo digo para hacer enroque inmediato al hijo del Deep America que, a los 6 años, encontró una guitarra en el sótano de la casa a la que se estaba mudando su familia y años después grabó Highway 61 Revisited, disco con el que, más temprano que tarde, taladro a las personas que me han acompañado y, estoy seguro, a las que me van a acompañar.

A la fiesta de la salsa llegué cuando ya levantaban las sillas para barrer. Fania All Stars ya no existía pero había dejado música que va a desaparecer cuando se termine la eternidad. Algunos clásicos de Willie Colón y Blades, de Lavoe, los asocio casi mecánicamente con pistas de baile llenas de caras conocidas. Al mismo tiempo conocí el merengue sólo para subrayar lo que ya sospechaba: es la banda sonora del subdesarrollo.

Hay paisajes en movimiento que tienen soundtrack propio. Voy en algún vehículo, ya sea manejando, de copiloto, en uno de los asientos de atrás de un carro o un bus pero necesariamente en la ventana. Entonces sucede siempre lo mismo, empieza un rasgueo de guitarra, o una base rítmica de acero, o un teclado aritmético. Me refiero a esas canciones que se escuchan sin discman, sin iPod, sin equipo de sonido, las que vienen de algún lugar del cerebro donde parece que algo todavía funciona bien. De todas las posibles, generalmente empiezo con “I Melt With You”, de Modern English.

A la música, más que a la literatura, le debo imágenes indelebles, grabadas con láser en el córtex cerebral. Está la sala de un departamento en la esquina de Castillo y Scalabrini Ortiz, en Buenos Aires, iluminada solamente por la luz celeste del monitor de la compu, suena “Estadio Azteca” de Calamaro, ese himno cuya fuerza radica en que no se sabe bien de qué habla. La estamos cantando en voz baja como para no incomodar al autor. Está el cuarto minúsculo al fondo de otro apartamento, en Yoses Sur, es decir Zapote, en el que puse compulsivamente el disco de Nina Simone mientras escribía un libro. Está un tema de Cat Power, “Colors and the Kids”, que, en un periodo que ahora mido en gramos, sonó en modo repeat todas las noches por espacio de varias semanas. De eso salió un libro que, menos por homenaje que por agradecimiento, titulé con el nombre la cantante, Chan Marshall. Está Ariana, con dos años, diciendo “pá, la canción” cada vez que arrancan los acordes de “Dig for Fire” de Pixies, invitándome a un ritual privado que involucra ponerse anteojos de juguete y bailar en mitad de la sala lo que, supongo, será parte del soundtrack iniciático de ella.

Todas las canciones de todos los días de todas las épocas. La música que nos acompaña, la que nos sirve de espejo o confidente o juez. Las canciones que suenan mientras nos quedamos dormidos y en la frontera de ese territorio arcano no podemos distinguir de qué lado proviene, si de la vigilia o del sueño. Ese hit del verano que tarareamos cuando estamos solos, ese estribillo que dice lo que queremos escuchar. La música que es parte del mapa del genoma. Una canción que nos gusta siempre es más que una canción. La música que nos gusta nos pertenece.

Escribo esto y pasa un carro con las ventanas abiertas que deja la estela de una canción, como una sonido que se diluye. Y pienso, no sé bien por qué, en la tarde que llegué de la escuela y, tirado en la cama, noqueado por la marea alcalina, por las leyes impenetrables del azar en la radio pusieron una canción de Igni Ferroque que decía, en la voz de Miriam Jarquín, como sincronizándose conmigo “alguien apagó la radio mientras me estaba durmiendo”.

Luis Chaves — Escritor, traductor. Todavía tiene un blog, escribe crónica deportiva aquí. Coordina el Taller de Escritura Artesanal desde 2006. Vive en Zapote con su esposa y sus dos hijas.

17 comentarios

Di, no había comentado por miedo a ser el primer bestia que no está a la altura de lo leido. Que bueno, que lindo, y que gusto leerlo mop. Bonito el cierre, cuando ya uno pensaba que ni una pieza le dejaba el terruño. Y bueno me animé a comentar porque me parece raro que lo voté positivo y de inmediato salía en cero. Quiero mi voto acreditado, que en esta habría votado doble si pudiera, fraude!

Imagen de tomato
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Empezó: 9 Feb 2009
Karma: 126

finalmente Delfino logró que Luis Chaves viniera por estos lares a publicar parte de esa lirica tan sencilla pero a la vez compleja.

Creo que lo que mas he admirado de Chaves desde que conoci su trabajo gracias a un amigo, es el hecho que puede hacer notar esas pequeñas cosas que normalmente pasan desapercibidas y eso es aplaudible.

hermoso texto, ojala hayan mucho mas!

Imagen de Sibbu
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Empezó: 23 Jun 2008
Karma: 2248

Q buen texto Shocked , me gusto mucho lo de Soda, lo de la Salsa y Fannia, el merengue y el subdesarrollo y con lo de Estadio Azteca me cague de risa por q no podia ser mas cierto!

Los demas parrafos estaban muy lindos tamb solo q no me identifike tanto con ellos...

Y si ojalan vengan mas asi...

Imagen de Servidor de Nadie
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 835

Este texto lo voy a imprimir y lo voy a tener a mano cada vez que quiera leer algo realmente bueno. Felicidades y muchas gracias!

Imagen de Pardingo
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Empezó: 10 Jul 2008
Karma: 779

Por fin, Chaves en 89. Qué honor.

Y, no sé, me encanta ese tono con que escribe, como haciéndole rayos X y cirugía sin anestesia a nuestra cultura pop criolla. Hay quien dice que halagos de esta clase es ser chupamedias. Allá cada quien con lo que piense. A mí me gusta. Como la música misma - todos tenemos nuestros favoritos y uno que otro placer culpable.

Imagen de Beto
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 1970

Este cabrón de Luis es capaz de enchinarle siempre la piel hasta al mas reptil.

Yo personalmente recomiendo toda su bibliografía, la mayoría muy a tono con lo que acabo de leer, así de nostálgico pero trascendente.

Y si algún día tienen la oportunidad de compartir con este maje algunas Pilsen, algún pizco, entre otras cosas; no dejen pasar la oportunidad, es un gran tipo que conversa casi tan bien como escribe.

Que bueno ver su brete por acá. Se estaba cayendo.

Imagen de mr. bob
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Empezó: 23 Jun 2008
Karma: 150

Un texto que da escalofríos, saca una sonrisa y uno que otro buen recuerdo merece aplauso.

Empiezo desde ya a buscar como familiarizarme con su trabajo don Luis pues este artículo, aparte de felicidad y respeto, me dejó una incertidrumbre sobre su persona y un mal sentimiento por no conocer a fondo su trabajo.

El agradecimiento pues La banda sonora de mi vida se convirtió en uno de los mejores compendios que he leído a mi corta edad.

Imagen de Alessandro Solís
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 4959

Cita:
invitándome a un ritual privado que involucra ponerse anteojos de juguete y bailar en mitad de la sala lo que, supongo, será parte del soundtrack iniciático de ella.

Esta frase me hizo sentirme ahí, en la mitad de la sala con la niña que baila y realmente se sintio bonito estar ahí.

Realmente bueno, de lo mejor que he leido.

Imagen de Fool
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Empezó: 10 Ago 2008
Karma: 560

mae que texto: bow sin comentar el fondo de lo escrito, sólo puedo decir que al chile el texto lo atrapa a uno

Imagen de Poltroski
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Empezó: 30 Jul 2008
Karma: 955

Posteo para agradecer el texto porque ese botón verde a veces se queda corto y para decirle que he seguido la banda sonora de su vida en youtube y fué un buen ejercicio .

Imagen de Pepe
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 374

Me siento un poco tonto de no saber quien es el autor ... Ojala tengamos la oportunidad de leer más de su persona.

Imagen de nethanael
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Empezó: 24 Jun 2008
Karma: 1162

Luis no solo es un grande escribiendo, es un grande conversando. Invítenlo a una birra si se lo topan, que todavía toma, y todavía conversa. Yo tengo la suerte de no tener que salir para charlar sobre las desgracias del Herediano, lo pintoresco del nuevo peaje, y los matrimonios civiles.

Pueden leer más de su trabajo en el tetrabrik. Lo mejor de él, suele aparecer por ahí, luego de pasar el más exigente de los filtros, que siempre es el propio.

Conversabamos recién, de cómo un texto de estos es necesario, mandatorio. La música funge también como fotografía. Esas canciones de los más diversos géneros que marcaron de una u otra forma, transportan de inmediato a otro tiempo y otro espacio. Uno se debe un ejercicio como este, que viene siendo una celebración no solo a la música, sino a la vida misma, a la vida que cada uno de nosotros llevó.

Para no desvariar demasiado, aporto un ejemplo que ya compartí con Chaves.

crazyAerosmith - Crazy.

Tengo 14 años. Alicia Silverstone saliendo de espaldas por la ventana de su dormitorio es, por mucho, lo mejor que ha pasado en mi vida (mis disculpas a Mario 3 y a los Chicago Bulls). Mis hormonas (tarde pero seguro) empezaron finalmente a moverse. Hoy día nada me llevaría a escuchar este tema. Pero cuando suena, cada vez, recuerdo a esa mujer pintándose los labios y la noble y digna sensación adolescente de irse a dormir abrazando la almohada soñándola.

Los momentos perfectos (que existen) son eso, fotografías. Luego todo pasa y todo es nefasto, realidad, rutina. Alicia envejece, engorda, fracasa. Uno envejece, engorda, fracasa.

Pero por un instante, 15 años atrás, todo fue perfecto, y Crazy pasa a formar parte de la banda sonaro de mi vida.

Pd: Mi parte favorita es la referencia a la trova. Acepta, como los grandes, que todos tenemos etapas, que está bueno, que no hay nada que renegar ni que ocultar, y que hasta aquello que ya no disfrutamos pero en algún momento sí, forma parte de nuestra vida. Me quito el sombrero ante Snow, ante DLG, ante LFC, ante HDS, ante Hombres G, ante Juan Gabriel, etc.

Imagen de Diego Delfino
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Empezó: 23 Ene 2008
Karma: 18154

Encender la radio, y esperar, dejar que nos sorprenda... Comenze mi andadura musical con Heroes del Silencio, y Bunbury; recuerdo la magica sensación de escuchar "Si" en cierta emisora que fue buena... Luego impregnarme de el ambiente festivo e inconforme del Ska, y tararear esa "Milonga" o esa refrescante "Cannabis", o llorar recordando, con esos "Rios de lagrimas"... Luego, pasar por la furia del poderoso metal, para encontrarme cantandole al "Valhalla" con un guardian ciego, o queriendo ser parte de la "Metal militia", y descubriendo lo que un señor finlandes quiere decirme con "Infinity"... Todo esto para luego volver y mezclarlo todo, en un gran olla de inspiracion; escuchando Rock n' Roll, Alternativo, Metal Melodico, Ska, Punk, Trova, Roots... Solo tengo 7 años de haber abierto mi mente al infinito mundo de la musica; pero han sido los mejores de mi vida... La música es un idioma universal, es para muchos de nosotros la mejor forma de comunicarnos; cuando no sabemos que decir siempre habra una cancion que describa como nos sentimos... Vibramos, ya no pensamos...

Imagen de jlab43
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Empezó: 10 Nov 2008
Karma: 38

Simple y sencillamente genial. No tengo palabras. Ha sido lo mejor que he leído en este sitio durante los casi 6/7 meses que llevo en él eso si, sin demeritar a las demás personas que han hecho su aporte a este gran sitio.

Korn de puberto, oír el "Chaos A.D", "Halo" y Nirvana a los 14 años gracias a mi prima, incursionar un poco mas en el metal a los 15, Tool y Dimmu Borgir a los 16, strong>Rush y Porcupine Tre< a los 17 (casi podria llamarlos mis pilares musicales en este punto de mi vida, quien sabe si seguiran siendolo de aqui a 10 años...), a los 18 Soda Stereo, Pink Floyd (me agarro un poco tarde jajaja!), un poquito de black metal para no olvidarme de donde vengo (siempre es bueno) y los Cadillacs... y ahora llego a los 19 y me doy cuenta de algo un poco gracias a este articulo y otro poco a lo que mas o menos venia cavilando por si mismo: la música en nuestro diario vivir es casi como un mundo aparte que poco a poco va fusionandose por asi decirlo con nuestras vidas y les da sentido de una u otra forma. Bottom line: articulo muy bien logrado!

Imagen de Rafa2112
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Empezó: 21 Feb 2009
Karma: 672

Verde

El color de la envidia

El color de mi cara en estos momentos porque envidio a Luis y su manera de escribir

Por mucho de lo mejor que se ha publicado en 89DB (lo cual ya es mucho decir)

Gracias Luis... al chile.

Imagen de Malbicho
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Empezó: 23 Jun 2008
Karma: 141

q lastima todas las veces que entre a este website y lei el titulo de ¨la banda sonora de mi vida¨ sin darle click!

lo acabo de hacer y por supuesto q no me arrepiento! me identifique con algo de cada parrafo, me hizo sonreir, hizo q se me pusiera la piel de gallina y hasta ganas de llorar en otras partes, je..fue todo un placer leer su lectura Luis!

la guardare y a la vez la compartire con las personas q se la van a apreciar y que tambien se van a identificar con ella..

la mayoria de las canciones y grupos q se mencionan, son una parte importantisima de mi vida y q por supuesto forman parte de mi soundtrack Smile

simplemente HERMOSO! ya quisiera yo escribir asi!

Imagen de bronyaustom
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Empezó: 8 Jun 2009
Karma: 4

gracias por los comentarios.

Imagen de Luis Chaves
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Empezó: 12 Jun 2009
Karma: 118