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Cuando tu hijo de 7 años te dice "soy gay"

Blog de la comunidad

Las opiniones emitidas en este blog pertenecen a su autor y son independientes del contenido editorial de 89decibeles.

 

El siguiente texto es una traducción del relato original, escrito por una bloguera que utiliza el seudónimo de Amelia para narrar las experiencias diarias de su familia y sus hijos.  El blog se encuentra aquí: http://getstooobsessed.tumblr.com/

Tomando en cuenta que mi hijo dice que le gusta Blaine (el de la serie Glee) desde hace tiempo y que además se refiere a él constantemente como “mi novio”, me imaginé que existían buenas probabilidades de que algún día me dijera “soy gay”. Pero mi hijo tiene apenas 7 años. Supuse que pasarían un buen tiempo antes de enfrentarnos a esa situación (si de hecho se diera), tal vez cuando tuviera unos 14 ó 15 años. Nunca me pasó por la cabeza que fuera a suceder tan pronto.

Hace 6 meses, la palabra “gay” ni siquiera existía en el vocabulario de mi hijo. Él siempre supo que algunos de nuestros amigos estaban casados con otros hombres y algunas de nuestras amigas con otras mujeres así que, siendo parte normal de su vida diaria, nunca necesitó de alguna palabra especial para describirles. Cuando escuchó la palabra y preguntó qué significaba, le expliqué que cuando un chico quiere casarse con otro chico y una chica quiere casarse con otra chica, se les llama “gay”. No pareció interesarle mucho el asunto y rápidamente se fue a hacer cosas más divertidas que una lección de vocabulario con su mamá.

Adelantémonos un par de meses. Yo estaba hablando por teléfono con un familiar que descubrió mi blog en el Huffiington Post en el que hablo abiertamente del “crush” de mi hijo por Blaine. Estaba sola en un cuarto (según yo) y le explicaba a mi pariente, “No estamos diciendo que sea heterosexual ni estamos diciendo que sea gay. Lo que decimos es que lo amamos así”, cuando la voz de mi hijo sonó detrás de mí.

“Sí soy”, dijo

“¿Soy qué, mi amor?”

“Gay. Soy gay.”

El mundo se detuvo por un momento y vi su mirada de “ay por favor, mamá, ¿acaso no lo sabías ya?”

Colgué el teléfono, me agaché hasta quedar al nivel de su carita y froté mi nariz contra la suya. “Te amo tanto.”

“Lo sé”, me dijo y se fue corriendo a jugar con sus hermanos.

Desde ese día, cada vez que la palabra gay sale en alguna conversación, él les comunica alegremente a quienes estén cerca, “soy gay!” Y lo dice con mucha naturalidad y alegría, de la misma manera que habla de otras cosas que le gustan de sí mismo. Si alguien dice que una persona es alta, de seguido agrega, “yo soy alto!” Si escucha la palabra “Legos”, segundos después dice “Legos, me encantan los Legos.” Al decirle a la gente “soy gay” en realidad lo que está comunicando es que eso es algo que le gusta de sí mismo.

Es algo maravilloso pero a la vez muy impactante. ¿A cuántos padres les ha pasado que su hijo de 7 años haya salido del closet con ellos? Mucha gente no sabe cómo reaccionar y no los culpo. Antes de mi hijo, nunca había conocido a nadie que lo hiciera a tan corta edad – y no sabemos de nadie más que lo haya hecho. La simple idea de que los niños y niñas tengan una orientación sexual pone incómoda a la gente. Es algo en lo que no pensamos (o no queremos pensar).

Lo que pasa es que los niños y niñas heterosexuales no tienen nada nuevo que comunicar. Se asume que son heterosexuales. Nadie se sorprende de que una niña tenga en su cuarto un póster de Justin Bieber, o de que a las pequeñas les encante jugar de casita con los chicos, cada vez que pueden. Si nuestra orientación sexual es parte integral de nuestra persona, ¿por qué no iba a estar presente desde nuestros años de infancia?

He escuchado innumerables historias de adultos que afirman que sabían que eran gay desde que estaban en el kinder, pero que no contaban con el lenguaje apropiado para expresarlo. Y en la mayoría de los casos, estaban convencidos de que era algo malo que debían ocultar. El hecho de que personas homosexuales sean parte de la vida cotidiana de mi hijo permitió que él tuviera el vocabulario que necesitaba y jamás le ha cruzado por la mente que pueda haber algo malo con eso.

En una ocasión, después de que dijo otra vez “soy gay”, vi a mi esposo alborotarle el pelo cariñosamente y decirle “lo sé, pequeño, y también sos increíble.” Así es como lo estamos manejando. Queremos que sepa que lo escuchamos y que pensamos que es un niño maravilloso. Sentimos que es lo correcto y así lo hacemos. No contamos con otros ejemplos para guiarnos.

Sin embargo, sí fuimos un poco más allá. A los pocos días le hablamos a mi hijo acerca de cómo hay personas a las que no les gusta que la gente sea gay, explicándole a la vez que esas personas están equivocadas. Le advertimos que si escucha a alguien insinuar que ser gay es algo malo, debe buscarnos y decírnoslo de inmediato. Conversamos también con sus maestros: “Nuestro hijo se define a sí mismo como gay. No creemos que haya nada malo en eso o con él. Y esa es la única opinión aceptable acerca del asunto.” Todos los maestros, aunque se sorprendieron, aceptaron nuestra posición. Sabemos que no ha usado la palabra en la escuela aún, por lo que nos enfrentaremos a eso cuando llegue el momento.

No pensamos que esto siempre vaya a ser fácil. Ni siquiera sabemos qué esperar. A este punto, no estamos buscando problemas pero al mismo tiempo, nos preparamos para los que puedan surgir. Sabemos que tenemos todo un reto por delante, igual que todas las demás personas. Y esta es una parte de la historia de nuestro hijo y nuestra familia.

¿Que si creo que esta es la última palabra acerca de su orientación? No lo sé. Tiene 7 años. Tal vez cuando esté más grande venga a decirme algo diferente, pero no es muy probable que eso suceda. Y en realidad, ni siquiera importa. Lo que importa es el presente y en este momento tengo un hijo que anuncia con alegría “soy gay.” Y yo me siento muy orgullosa de ser su mamá.

Traducción del artículo del Huffington Post When Your 7-Year-Old Son Announces, 'I'm Gay'

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