
El bus tiene ruta ida y vuelta. El cuerpo, entradas y salidas. El día, pues solo es día, porque la noche es cosa aparte. Para escribir hay lápiz y borrador. Para limpiar existe el papel higiénico. Para leer, está este espacio. Ábralo, ciérrelo, escúpalo, vomítelo, hágalo suyo, del de al lado. Aquí: las anotaciones del vaivén cotidiano, porque cuando adentro pica, hay que rascarse aunque deje marca...










