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De Tinder y otros demonios

Blog de la comunidad

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Cuando uno llega a ciertas edades, el tiempo pasa y los galanes empiezan a ser más escasos.

Llámese edad, contextura, exigencia, ganas. Todo el mundo empieza a decirle lo muy bueno que sería interactuar con la tecnología y ¿por qué no?, usar Tinder, Badoo o estas pendejadas de aplicaciones para conseguir pareja.

Luego de hacer un análisis detallado sobre estas aplicaciones, decido no hacerlo porque me parece que no lo necesito.

Sin embargo, un día de esos en los que las hormonas hacen de lo suyo y Netflix te jode con una película romántica de esas que te dicen que puedes tener el amor de tu vida si pones un poquito de esfuerzo, (léase TUTEADO para que le entiendas el sentido, ¿me entiendes?) me hizo 'reflexionar' o al menos tomar el riesgo de crear un perfil.

Que les diré, moría del miedo. No sabía que podía encontrar. No sabía que foto poner. Si ponía todos mis gustos o no (no vaya a ser que más bien me reporten) y por sobre todo qué escoger.

Debo admitir que, si no fuera por esta aventura, es un hecho que no tendría fotos mías en este momento. (No sé si verlo como algo positivo o negativo, sigo pensando en eso).

Resulta que hago mi perfil. Quien ha ingresado a Tinder sabe que tiene tres tendencias: Me gusta, Me SUPER gusta o No me gusta. Solo tenía la foto de mi perfil de ese momento, no había puesto nada y ya tenía cinco Súper Me gusta. Aclaro, mi foto de perfil era esta:

Creo que me asumieron como algo exótico. No digo que no lo soy; solo digo que no me habían visto tan bien. No sabía si sentirme con actitud ganadora o si cerrar mi cuenta de inmediato.

Me sentí como cuando dejan el tarro del azúcar abierto en la mesa y luego se llena de hormigas. ¡Todas llegan a ver que agarran!

La cosa es que sigo con esa vida de perdición y desidia y de pronto: señoras y señores ¡¡TENEMOS UN MATCH!!

Esta cosita caída del cielo siente que le han dado pelota y avalentonada y llena de todo eso que Hollywood y las novelas mexicanas nos enseñan, me mando fuertemente a conversar.

No tenía ni el hola de vuelta cuando ya querían pasar a segunda o tercera base y ni siquiera me habían visto.

Me sentí literalmente como un bistek. Enserio!

Luego de sentirme extraña con esas declaraciones llenas de lujuria y pecado, lo que hice fue deshacer el “match”, para no seguir conversando con esta persona. Y seguí adelante con esto.

Con miedo, pero adelante.

Una amiga que no voy a nombrar (por embarcadora) me dice, …usted tranquila, léase con cuidado las descripciones. Las personas que sacan el tiempo para poner una descripción detallada de lo que les gusta pueden ser personas diferentes y tener algo que ofrecer… [por favor léase con voz de mucha autoconfianza] Imagínese usted que hasta caso le hice y me puse a leer las descripciones.

Cuando leía con detalle me encontré cada cosa que mejor ni comento. Con decirles que me encontré con códigos que tuve que googlear porque no tenía idea en la que me podía embarcar si le daba “Me gusta”. El código que más me llamó la atención fue el 420 friendly. Se las dejo ahí para que lo busquen ustedes.

No dándome por vencida en este recorrido, seguí navegando como dos días más buscando ‘galanes’.

Lo más penoso o incómodo (no sé como describir el sentimiento) fue cuando vi fotos de algunos conocidos, algunos esposos y novios de unas amigas muy cercanas, compañeros del brete, ex compas del cole y la universidad. No sabía si compadecerme, alegrarme o ver 'normal' esto de que ellos andaban en las mismas mías, darme con una piedra por el pecho para pedir perdón por mis pecados o esconderme en mi cuarto abrazando a mis perros y nunca más salir.

Porque una cosa sí les digo: esta aplicación jamás iba a ser abierta con gente mi alrededor, digamos que esto no podía saberse. 

Para no cansarlos con el cuento, me corresponden dos MATCH más. Un chico de Cartago y el otro de San José. A ver si puedo dar en pocas palabras las historias.

Chico de Cartago:

 

¡Guapísimo!, más bien me extrañó que yo le gustara. ¿Se acuerdan de las hormigas? Creo que fue algo así. La cosa es que me dieron un "Me gusta".      

Wohooo!! O ¿no?

La conversación fue interesante durante dos horas, luego era como… "me voy a salir de la aplicación, deme su número para hablarle por Whatsapp"

¿Se imagina? Yo no sabía si hacerlo o no. Digamos que lo hice como hasta al día siguiente (yo disque haciéndome la rogada).

Cuando ya estaba hablando con él, era como desesperado si no le contestaba rápido, me reclamaba porque no le decía cosas personales de buenas a primeras, que por qué no tenia hijos, que por qué seguía soltera, que porqué mi apellido no estaba en mi descripción del WhatsApp!!

Todas esas cosas para las que no tengo tiempo.

De repente un día se le ocurre enviarme una foto sin camisa para decirme que tiene una mancha en el pecho. Mi expresión facial era prácticamente de pánico y a la vez sonrojada porque no me lo esperaba.

Entonces, como un cuento de hadas de esos en donde a usted la apean de la calabaza de golpe me dice: mándeme usted una foto igual… ¿En serio?.

No con esto estoy diciendo que soy una santa y que necesito que me hagan una estatua y la pongan en el Parque Central de San José, no no. ¿Pero, así? ¿tan rápido?

Abro paréntesis: Hay algo que debo decir al respecto y en esto soy muy clara, algo muy importante es que creo en la libertad de hacer lo que usted quiera con quien quiera, como quiera, pero, con la tecnología soy muy precavida, hay que tener mucho cuidado con lo que envía, todas las fotos e información personal que no se maneje adecuadamente puede implicar problemas legales, asesinatos y hasta suicidios dependiendo del tipo de vergüenza o amenaza que pueda pasar la persona involucrada. Un toque drástico, ¡Perdón! Cierro paréntesis.

La cosa es que yo no quise hacer nada de eso, o apuntarme a conversaciones pasadas de tono, de verdad eso no me interesaba, solo quería tratar de hacer una amistad “sana”, al menos en mi mente.

Entonces, se empezó a comportar mal conmigo, empezó con demasiados reclamos, llegó a un punto donde empezó a hablarme de forma grosera y al final, se enojó tanto porque yo no me apuntaba a lo que él quería que me borró y me bloqueó.

Consejo: Desde mi perspectiva y por esta experiencia, no dé su número de teléfono o envíe fotografías a nadie solo por quedar bien. Inclusive las personas de confianza nos pueden fallar. No se puede confiar ciegamente. Mida bien el terreno, no vaya a ser que se embarriale.

Chico de San José

Este chico, súper interesante, con ortografía perfecta, con conocimiento de muchos temas en los que me gusta “bombetear” de vez en cuando, terminó llamando mi atención.

Entonces, como me interesó le di mi número. Fue la maravilla por dos semanas, el ser más caballeroso del mundo, súper inteligente con su forma de hablar, se leía responsable, emprendedor, amaba los animales, amaba a su familia y a su sobrino recién nacido. No me pedía fotos, no se pasaba de tono con las conversaciones, buscaba temas de conversación solo por hablar conmigo.

Suena maravilloso, ¿verdad?, Ahora vamos con la otra parte!

Un día me dijo que tuvo un problema con la mamá, que había tenido que ir a sacar toda la plata que tenía ahorrada porque tenía que pagar algo que le estaban cobrando injustamente y que prácticamente se tenía que ir a vivir a otro lado de inmediato. Que no tenía dinero para mudarse o para comprar comida. Digamos que yo ahí me quedé pensando en eso y ese mal llamado sexto sentido me dijo: ¡preocúpese!

No dejaba de decirme que yo era su ángel guardián. (¡Va sersh!)

La cosa es que yo no le di mucha pelota con eso. Resulta que a los días usó al perro de excusa, que supuestamente lo habían envenenado y que ocupaba setenta y cinco mil colones para pagar el tratamiento pero que no tenía plata. Ahí me toca un poco las fibras porque yo amo mucho a los perros.

Yo en un momento dije, ¿le ayudo o no le ayudo? Seguía con eso. Me sonaba a estafa. Pero bueno, quería dar el beneficio de la duda y cuando dije que le podía ayudar con cinco mil colones, como que no le gustó mucho pero no duró dos minutos en darme los todos los datos para depositarle la plata. Ahí fue donde yo dije, esto no está bien.

La cosa es que el día del depósito me dijo que se quería acostar temprano porque había tenido una semana cansada. Y pues yo le creí. Al día siguiente no me habló. Luego yo le hablaba y nada. No tenía respuesta. A los días después me dijo que tenía un problema grande y que ocupaba más plata.

Fue una escena muy patética. Solo a un amigo que aprecio le conté de inmediato lo que había pasado, pero no pude entrar en detalles. Tenía mucha vergüenza.

Les digo, me sentí tan triste de que me quisieran ver la cara que inmediatamente lo borré de mis contactos, lo bloqueé, lo reporté en Whatsapp y en Tinder. Me pareció muy triste que usara este método para sacarle provecho a la situación.

Consejo: Desconfíe de todo, no se deje engañar. Lea entre líneas. No crea que porque le hablan bonito de verdad está pasando algo positivo. Siempre confíe en sus instintos. No pierda la razón por una calentura. Sea prudente con lo que hace y lo que comparte. Siempre vele por su integridad y seguridad.

A ver. ¿Qué rescato de esto?

¿Cree usted que Tinder o Badoo es la solución para crear relaciones duraderas o para conseguir pareja?

Bueno, todo depende. Esto es una ruleta rusa y va muy de la mano con sus gustos y que tanto riesgo quiera tomar. Mi consejo es que tenga cuidado, que no se aventure si no siente la tranquilad para hacerlo.

No digo que en estas aplicaciones no abunda la lascivia y el pecado. Usted es dueño de sus emociones y deseos, así que sea libre hasta donde usted quiera serlo.

Existe de todo tipo de situaciones en esto de las relaciones interpersonales. Sin embargo, con lo que me puedo despedir es:

Sea feliz como se sienta a gusto. No deje de ser quien usted es por agradar a alguien. Permítase vivir las cosas que guste, volar tan alto como se pueda y crear conexiones duraderas que le dejen recuerdos agradables.

 

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1 comentario

hahaha yo me encontré a mi exesposa (ella en sus segudas nupcias) en Tinder. Me cagué de la risa nada más. Pues el otro lado de la moneda es que las mujeres sólo buscan sexo, de buenas a primeras, uno es la quinceañera que quiere salir en un date conocerlas. No es que sea feo, pero tampoco soy Ryan Gosling, lo deja pensando a uno a quién sabe cuántos los han dejado en calzoncillos y sin un 5.

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Empezó: 9 Dic 2008
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