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El estrecho mundo de ‘Buen Día’

¿Cómo se puede tener un debate balanceado sin un grupo de invitados con opiniones y circunstancias diversas?

Me siento moralmente obligada a comenzar este artículo diciendo que no soy consumidora de televisión (no tengo tele desde el 2013), pero soy una ávida consumidora de redes sociales.

Por eso último, yo también vi el debate ¿Qué cosas espantan al hombre? que organizó la revista matutina Buen Día para inaugurar esta semana pos Pascua. Lo vi después de almuerzo, en mi computadora del trabajo, cabreada después de ver varios posts al respecto de muchos de mis amigos en Facebook.

También me siento moralmente comprometida a decir que trabajé, durante tres meses, como pasante de Buen Día, todavía liderado por Edgar Silva y Adriana Durán (esto fue a finales del 2012).

Como otros comentaristas enojados por el rumbo que tomó el programa, yo también quisiera exigir respuestas por lo que pasó ayer: ¿cómo dirigieron tan tendida conversación para concluirla con los mismos prejuicios con los que la comenzaron?

En el espacio repitieron, en forma de consejo, varios prejucios comunes al pensamiento heteronormativo y machista: que existe un género masculino fuerte y otro femenino débil; que el sexo débil debe subordinarse al fuerte; que cualquier insubordinación del sexo débil es una amenaza para el sexo fuerte y que, por tanto, la única manera en que el sexo débil puede ejercer poder es por medio de mecanismos de manipulación emocional.

Y, aunque todo eso es muy interesante para una discusión sobre representación de género, me parece que la necesidad inmediata es otra. Creo que como gremios —el de los periodistas, el de los productores, el de los comunicadores, etcétera— nos debemos una sólida discusión después de ese aparatoso segmento de 20 eternos minutos de tiempo en el espectro radioeléctrico.

De antemano hay que saber que, a diferencia de lo que se escribe en papel o en Internet, lo que se pasa por tele se transmite por un bien público. Es la razón por la que (en teoría) deberíamos ser el triple de acuciosos para fiscalizar lo que ocurre en nuestros canales.

También hay que saber que la producción de un programa de tele pasa por muchos filtros. No es un trabajo con dirección totalitarista: donde existe un equipo, se requiere de un proceso de discusión.

O, al menos, ese fue el modelo de producción que yo conocí en Buen Día en el 2012. En ese entonces, existía un almuerzo semanal en el que se hacía la planificación; se discutían, en otros temas, las entrevistas de fondo que ocupaban el mayor tiempo en pantalla.

No conozco cómo opera la cosa con el nuevo equipo; me gustaría pensar que de forma similar porque no se me ocurre que organicen temas sin validarlo con alguien.

Eso quiere decir que un grupo de personas autorizó no solamente el tema sino lo que me parece el meollo del asunto: el enfoque.

En retrospectiva, me gusta pensar que yo llegué a entender a Buen Día. Lo veía (y lo veo) como el tipo de programa que no le habla a mujeres que son como yo, y tampoco tiene por qué hacerlo.

El mundo se vuelve un poco estrecho cuando todo lo que vemos es un feed de Facebook todo el día. Si imaginara que las mujeres de Costa Rica son como yo las veo en mis redes sociales, el país terminaría siendo un espejo de la misma persona: joven, soltera, profesional o en vías de serlo, feminista, pro matrimono gay y pro aborto.

Esa es básicamente la persona que yo soy y estoy muy consciente de que no es probable que esa sea la mujer que prende la tele para que Buen Día le diga cómo arreglar su cutis o combine blazers.

Buen Día es la clase de programa que, atrapado en un paradigma de medios cambiante y una fluctuación generacional difícil, no tiene las de ganar con todas las audiencias.

Existen, aún, las amas de casa; el sector de audiencia que conectó al programa en la década de 1990, con una mayúscula diferencia: la mayoría trabaja. Las mujeres que ven el programa ya no están tomándose un descanso de alistar los chiquitos para la escuela o empuñar la escoba (aunque mi abuelita todavía lo hace).

Habrá personas que ven el programa mientras trabajan un puesto en servicios, mientras esperan en una fila, mientras van en el bus hacia el trabajo o hacia su casa en las tardes desde sus teléfonos. Es difícil quedarles bien a todos, pero hay que escoger a quién hablarle.

Al César lo que es del César: Buen Día detectó un problema que sí existe: en el presente, es más difícil conseguir pareja. No importa si en nuestro código personal de valores el concepto de una pareja es más o menos prioritario que otras áreas de realización personal; existe una población que se siente vulnerable porque no puede cumplir una necesidad básica (la seguridad afectiva es el segundo estrato en la jerarquía de necesidades de Maslow).

De hecho, el gran fallo del debate, en mi opinión, ni siquiera es la formulación de la pregunta generadora (con otra interpretación, ¿qué cosas espantan al hombre? bien podría significar ¿de verdad existen comportamientos que espantan a una persona de una relación?) sino el tacleo de dicha pregunta.

Buen día reunió en un panel de discusión a las personas que sus presentadores tienen en sus propios feeds de Facebook: Catalina Mendieta, una presentadora de televisión (si el texto de la nota en el sitio web de Teletica es correcto, en su lugar, iban a tener al modelo Greivin Morgan); Ana Lucía Vega, una modelo; y el expresentador de Giros de Repretel, Enrique Rodríguez.

También tuvieron a Vanessa Núñez, una psicóloga clínica tuvo un espacio propio de transmisión televisiva en la cadena cristiana Enlace.

Con ese grupo, y el presentador Randall Salazar a bordo, el tren se descarriló desde el comienzo porque nunca tuvo rieles.

¿Cómo se puede tener un debate balanceado sin un grupo de invitados con opiniones y circunstancias diversas? ¿Exactamente cuál era el norte para responder la pregunta que generó el debate? ¿Querían resolver qué tan permeados están las relaciones heterosexuales por temores y mitos de género? ¿Querían darle consejo a las mujeres solteras que quieren encontrar una pareja y que sí ven el programa de tele?

A mí también se me revolvió el estómago con la mayoría de cosas que dijeron en el debate, pero definitivamente, las verdaderas náuseas me las genera cómo se transparenta en un segmento de 20 minutos el estrecho mundo en el que vive el equipo de Buen Día.

El perfil de un periodista es difícil. Además de ser un humano con opiniones y posiciones propias, tiene que tener el temple para cotejar sus puntos de vista con los de los demás y, humildemente, aceptar que tiene la responsabilidad con su público de describir el universo de la forma más amplia y rica posible.

La discusión de Buen Día pecó de machista porque difundió la reducida visión de un mundo que es similar para todos los que participaron del espacio. Ninguno, ni siquiera Salazar, fue capaz de salir de su área de confort para estudiar puntos de vista distintos al propio y cotejarlo frente al público.

No existió una voz que rompiera con la uniformidad de los argumentos que presentaron (la mayoría fundamentados en anécdotas propias). Salvo la selección de testimonios previo al debate, no hubo intervención del público. Es decir: del todo no hubo debate. Solo hubo una conciliación de múltiples puntos de vista, todos igual de estrechos.

Buen Día pudo haber mudado de presentadores y secciones, pero continúa siendo una producción de equipo. Los filtros para editar su información son necesarios y deberían ejercerlos todos los que trabajan en la revista.

En esta nueva etapa, es obvio que el grupo se ha enfrentado a un dilema complicado: ¿cómo dar continuidad una revista que parece que ha hablado de lo mismo por casi dos décadas?

No puedo ser tan arrogante como para sugerir soluciones a semejante reto.

Así que ofrezco una solución a corto plazo para sus problemas de contenido: salgan de sus feeds de Facebook, comunicadores. Hay un mundo afuera que se la pasa cambiando. Investiguen, lean un libro (ojalá sobre feminismo, antes de concentrarse en un tema de género), hablen con gente y discutan entre ustedes antes de entregar un producto al público.

En otras palabras: Hagan bien sus trabajos.

Nat Díaz — Dedicada en el tiempo libre a los placeres de los libros, la cultura pop, el Internet y la buena discusión. Se autoproclamó atea a los 12, existencialista a los 15 y feminista a los 18. Es periodista del periódico La Nación.
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9 comentarios

Nats me encantó el texto por el contenido pero además por el hecho de haber mantenido una línea de respeto y ecuanimidad con un tema con el que tan fácilmente se podría caer en el insulto y en comentarios iracundos. Gracias por ofrecer una perspectiva tan bien fundamentada y acertada.

 

Imagen de Pardingo
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Empezó: 10 Jul 2008
Karma: 779

Eso que dice Pardingo es cierto, este texto es de los pocos que he leido aquí con un punto de vista intentando ser objetivo...

Me gustó. Gracias por compartirlo.

Imagen de danymansk8
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Empezó: 27 Jun 2008
Karma: 1370

Brillante Nat, brillante!

Imagen de Enrique Coen
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Empezó: 16 Sep 2013
Karma: 454

Me encantó. Cierto, objetivo y al punto 

Imagen de imajoherrera
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Empezó: 22 Mar 2015
Karma: 22

lastima la fuente que deja claro el hate a mas no poder en cualqueir tema habido y por haber.

Imagen de tatewaky
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Empezó: 15 Oct 2008
Karma: 0

Yo espero que a lo interno del grupo de trabajo de Buen Día, al menos exista un sentimiento de "nos la pelamos", y que en las fechas próximas venga algo que deje en claro que esa discusión fue un error.

Imagen de luisesteban
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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 7479

Pardo, el suyo fue el primer comentario bonito que leí <3 <3 Muchas gracias.

Imagen de Nat Díaz
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Empezó: 23 Abr 2014
Karma: 100

Buen texto!!  y comparto esa idea, ojalá los periodistas leyeran más. ¿Como pretenden ascercarse a temas feministas sin leer un poco del asunto?  a este pais le hace falta un poco de Simone de Beauvoir

Imagen de Joaquincho
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Empezó: 7 Oct 2014
Karma: 12

A ver, se puede acercar uno a temas feministas sin tener que leerse libros al respecto. COn un poco de información, mucha cordura y sobre todo la capacidad de razonar (capacidad que parece muchos han perdido) se puede. No tienes por qué ser un erudito. Mis diez para este periodista. Pegatinas personalizadas moto

Imagen de Nessie
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Empezó: 4 Abr 2016
Karma: 0