En aquel entonces, su muerte me impactó particularmente.
A pocos minutos de que el avión despegara, Rigoberto, presa de un brote eufórico, se levantó de su asiento y se abrió paso para abandonar la nave, exasperado. Detrás suyo corría a los gritos su esposa, Anne Buechner, quien intententó frenéticamente explicar que Alpízar era bipolar y que no había tomado su medicación.
Pero sus palabras no encontraron eco, por el contrario: las silenció una balacera. Los air marshals se levantaron detrás de y le ordenaron que se tirara al suelo. Como no respondió a la brevedad, abrieron fuego, alegando que Rigoberto gritó "bomba" e intentó abrir su bolso.
Sin embargo, los testigos dijeron que nunca escucharon la palabra "bomba" ni mucho menos. El diario Sentinel de Orlando, habló con 7 pasajeros y ninguno pudo corroborar la versión del FBI: "Seven passengers interviewed by the Orlando Sentinel—seated in both the front and rear of the main passenger cabin—said Alpizar was silent as he ran past them on his way to the exit." No passenger the Sentinel spoke to offered any account akin to what the feds claimed".

Memorial a tres víctimas de la autoridad paranoide. A la derecha, Rigoberto.
John McAlhany, un pasajero que conversó con la revista TIME dijo: "The first time I heard the word 'bomb' was when I was interviewed by the FBI," McAlhany said. "They kept asking if I heard him say the B-word. And I said, 'What is the B-word?' And they were like, 'Bomb.' I said no. They said, 'Are you sure?' And I am".
McAlhany fue uno de los testigos de la desesperación de la señora Buechner: "Alpizar took off running down the aisle, with his wife close behind him. "She was running behind him saying, 'He's sick. He's sick. He's ill. He's got a disorder," McAlhany recalls. "I don't know if she said bipolar disorder [as one witness has alleged]. She was trying to explain to the marshals that he was ill. He just wanted to get off the plane."
Su relato explica cómo los pasajareros quedaron mucho más asustados por la conducta de los oficiales que por el comportamiento de Rigoberto: "In the ensuing events, many of the passengers began crying in fear, he recalls. "They were pointing the guns directly at us instead of pointing them to the ground".
El reino del terror, en su máxima expresión: aniquilando a uno de sus propios ciudadanos (Rigoberto se había nacionalizado) en un evidente caso de respuesta bruta, desproporcional.
Rigoberto intentó tranquilizarse cantando "Go Down Moses" en su asiento.
"Una semana antes (del tiroteo en el aeropuerto) ocurrió un incidente parecido con un mexicano, pero los federales lo inmovilizaron. ¿Por qué no pudieron hacer lo mismo con mi hijo?", dijo Carlos Alpízar, el papá de Rigoberto, a La Nación.
Rigoberto tenía 20 años de vivir en Estados Unidos, donde su familia política recibió consternada y sorprendida la noticia: Alpizar distaba de tener un perfil problemático o sospechoso. El New York times conversó con su sobrina Ciara, que entonces tenía 11 años: "(she) described Mr. Alpizar as a gentle uncle whom she could not imagine hurting anyone. "If I caught lizards and accidentally killed one, he would almost be kind of sad," Ciara said of her annual visits to Florida. "He would say, 'What if that happened to you?".
A los 6 meses del suceso (ya "fría" la noticia) EE UU informó que no levantaría cargos contra los oficiales: "Los funcionarios tenían justificación legal en el uso de la fuerza (mortal) y no se presentarán cargos criminales".
Me quedó una estaca en el costado.
Ni un perdón, ni una explicación convincente, nada, solo patrañas. ¿Qué les habría costado a EE UU dar al menos una donación a beneficio de la ONG de apoyo y mejora en la calidad de vida para personas con alguna enfermedad mental en la que trabajaba la esposa de Rigoberto? Ella, Anne Buechner, la mujer de los gritos desesperados: "Está enfermo, por favor, no se ha tomado su medicación".

Jeremy Fisher: un extraño con una guitarra
El día de ayer, seis años después, y gracias a un post de Yomelacreo aquí en 89decibeles, me enteré de que el cantante canadiense Jeremy Fisher escribió una canción para evitar que el episodio quedara en el olvido.
Fue un pequeño instante liberador: yo quería abrazar al músico, por absurdo que suene, por el gesto, que me significó mucho. Por contar la historia de Rigoberto en sus conciertos, por cantar un tema en su honor.
Recordé entonces una vez más a Rigoberto Alpízar, enterrado en Guápiles, su vida, liquidada por los ojos del miedo de los que habló Bill Hicks. Pero lo recordé distinto, ahora rescatado y celebrado por un extraño al otro lado del continente. Un extraño con una guitarra.
La historia de Rigoberto pudo haber quedado en el olvido entre cables internacionales dando razones oficiales y justificando el asesinato, pero no fue así. Jeremy Fisher tomó el nombre de Rigoberto Alpízar y escribió un himno a su memoria. Y yo quería abrazarlo, mientras coreaba con él "This is freedom, this is freedom, do you want more?". Pero no puedo abrazarlo. Lo único que está a mi alcance entonces es contarles a ustedes la historia y claro, comprar la canción.
Así, 15 años después de bajar mi primer MP3 (Hitchin' a Ride - Green Day), compré finalmente una canción en línea. El tema se llama "Lay Down (Ballad of Rigoberto Alpizar)" y forma parte de Goodbye Blue Monday, lanzado por Fisher en 2007.
Así, gracias a Jeremy (y a Yomelacreo), pude hoy recordar a otro tipo de héroe. No el de las fotos en las cumbres de las montañas, que meritorios aplausos ya le sobran, sino al empleado del departamento de pintura de Home Depot que, por un desafortunado episodio eufórico producto de un trastorno bipolar, termina acribillado a manos de los verdaderos locos.
En nombre de la libertad y de la seguridad.
"This is freedom, this is freedom, do you want more?"

* Esta es una versión revisada de un post que publiqué ayer en Facebook. Evidentemente en el "stream" se iba a perder esta historia que más bien debí publicar acá desde un inicio. Sucede que nada más iba a poner un par de párrafos por allá y de pronto chorrié todo esto. En fin, acá va con hipervínculos y una edición más seria. Lamento las citas en inglés pero al tratarse de un tema como este preferí no traducirlas para ser absolutamente fiel a la fuente.














