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Dishonored: Give me a bullet and I’ll change your life

"My dear Corvo, what a sad hand fate has dealt you, the beloved empress dead and everyone thinks you're the killer."

La generación actual de consolas ha traído consigo el boom de las experiencias genéricas y recicladas: todo producto que sea similar a otro popular es rentable... aun cuando este último no logre estar ni cerca de ser de la misma calidad. 

Si a este patrón le sumamos el hecho de que algunas exitosas franquicias lejos de innovar apuestan por sofreír sus propias ideas y ofrecer al consumidor un falso sentimiento de "valor por su dinero" comprendemos porqué no pocos videojugadores se sienten "empachados" (sino, decepcionados). Con tal de vender una cuestionable idea de "longevidad" cada vez más compañías ofrecen paquetes descargables de dudosa calidad, casi siempre en la línea de un mediocre modo de multijugador, para estar al día con las demandas "modernas". Esto por nombrar una sola de las tantas plagas que afectan la visión actual de la industria.

¿Dónde queda la experiencia de fondo que buscamos en los videojuegos? ¿Dónde queda la creatividad para sumergirnos en una aventura que proponga algo más que el balazo típico? Afortunadamente, de cuando en cuando, estas preguntas encuentran respuesta. 

Del esfuerzo conjunto de Arkane Studios y Bethesda Softworks nace Dishonored, un juego que llega como si algún Dios del Olimpo Gamer hubiera decidido responder nuestras plegarias y darnos eso que siempre pedimos, pero pocas veces recibimos.

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Las bases

Dishonored nos cuenta la historia de Corvo Attano, guardaespaldas personal de la Emperatriz de la isla Gristol, sede de la (también ficticia) ciudad de Dunwall, donde transcurrirán la gran mayoría de los sucesos que encierra el juego. Tras un viaje de emergencia, Corvo es traicionado por políticos corruptos que buscan ascender al poder, dejándole como un asesino y secuestrador. Los sucesos empujan a Corvo a hacer todo lo que sea necesario para redimir su nombre, encontrar al verdadero asesino y rescatar a la única persona importante para él en el mundo.

Pongamos las cartas sobre la mesa: los motivos de Corvo no son precisamente los más originales. Es más, cualquiera podría decir que son demasiado sencillos, y quien lo dijera tendría toda la razón. Inclusive la misión de Corvo no es nada que no se haya visto antes: algún bastardo megalomaniaco se encargó de arruinarle la vida, y ahora le toca demostrarle al mundo por todos los medios posibles que él no tiene vela en ese entierro. Sin embargo, este minimalismo extremo en cuanto a motivos, razones y situaciones es lo que le da espacio a Dishonored para brillar tan intensamente y darse su lugar como una experiencia de gaming que es imposible dejar pasar. Una vez pasadas la parte donde se nos cuenta este fragmento introductorio de la historia, el resto depende de uno, el juego evoluciona según lo decidamos, a la velocidad que decidamos y como consecuencia de lo que hagamos y dejemos de hacer.

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Cada juego es una historia distinta

Dishonored es, en pocas palabras, una caja de LEGO ilustrada con imágenes de todo lo que podemos hacer, pero sin instrucciones para hacerlo ni manual. Una vez que se toma el control de Corvo noa conviertimos inmediatamente en él, y todo lo que pase a continuación va a ser así porque así lo decidimos. Todas nuestras decisiones van a tener consecuencias en algún punto del juego, muchas veces involucrando personajes secundarios que podemos o no conocer.

Así, Dishonored nos da la oportunidad (por ejemplo) de terminar la aventura sin que absolutamente nadie en todo el juego sepa que estuvimos ahí, o bien de asumirnos como un asesino carnicero matando a todo lo que respire, o hasta de pagarle a nuestros enemigos con la misma moneda, dándoles un castigo aún peor que la muerte: una vida de deshonra.

La historia se cuenta y desarrolla a través de distintos eventos, libros y notas, por lo que qué tanto de ella llegues a saber el jugador dependerá de cómo haya decidido hacer las cosas. El asesinar o eliminar un objetivo va a requerir de procesos muy diferentes y en situaciones diferentes que pueden a la vez revelar datos distintos de la historia. Inclusive nuestros aliados nos confían distintos detalles según la manera en que hayamos decidido lidiar con los obstáculos y retos que vamos enfrentando.

El camino a recorrer entre el inicio de cada misión y su objetivo final es un salón de juegos donde podremos hacer lo que nos venga en gana, sobre todo gracias a los “poderes sobrenaturales” con que cuenta Corvo y al oportuno diseño de niveles: flexible y plagado de distintas rutas hasta el objetivo final. Gracias a la inesperada asistencia de un peculiar personaje Corvo será capas de combinar las habilidades propias de un guardaespaldas con uno que otro poder del "más allá", empezando por el básico pero extremadamente útil Blink y pasando por la capacidad de invocar hordas de ratas o poseerlas por uno segundos, desvanecer a toda víctima que caiga al filo de nuestra navaja y hasta controlar o congelar el tiempo. Todas las habilidades están diseñadas para que nuestro personaje las adopte según nos parezca prudente, inclusive prescindiendo de las que nos resulten innecesarias en nuestro estilo de juego. 

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El despliegue técnico

Disfrutar de toda esta libertad no sería lo mismo si el juego no tuviera un desempeño técnico óptimo. Ya sea para PlayStation 3 o Xbox 360, el juego da la talla en todo momento y se mantiene suave y estable a 30 cuadros por segundo. Para quienes tenemos la oportunidad de jugarlo en PC la experiencia es todavía mejor: resolución 1080p nativa, soporte para FXAA (Fullscreen Anti Aliasing), AF (Anisotropic Filter), texturas de alta resolución y hasta 60 cuadros por segundo.

Para nuestra dicha no sólo el aspecto técnico de Dishonored está a la altura de las expectativas, gráficamente tiene la misma calidad. Si bien no hablamos de gráficos al nivel de realismo de entregas como Uncharted 3, la dirección de arte, diseño de personajes, niveles, objetos, armas, poderes, enemigos, animaciones y hasta los vestuarios son un placer a la vista; hubo atención hasta en el detalle más mínimo.

Las actuaciones de voz, música y sonido en general también son puntos altos, por lo que es fácil perderse en cuestión de minutos y darse cuenta un par de horas después de que estamos sumergidos completamente en el juego. La manera en cómo los enemigos se hablan, se expresan de ellos mismos y de Corvo y hasta la forma paranormal en que los mismos poderes le susurran al oído lo que está haciendo nunca llega a aburrir o sentirse viejo.

[Si le preocupan los espoilers prescinda del play del siguiente video. Caso contrario... dele con ganas]

Detalles, detalles...

Si bien el juego como producto y experiencia es totalmente AAA y vale cada céntimo, el buen Murphy no podía quedar descolado, por lo que hay un par de detalles que pudieron (y con suerte lo serán en una secuela) atenderse mejor: la inteligencia artificial de los enemigos, la dificultad, y la manera en que se salva el progreso.

Los enemigos tienen una manera estándar de reaccionar a todo, por lo son muy predecibles. De esta forma, cada vez que nos sorprenden corren gritando que nos vieron a sonar la alarma, por lo que un dardo a la cabeza o uno tranquilizante en cualquier parte del cuerpo nos saca del 90% de los apuros. Es acá donde nos damos cuenta de que el juego no llega nunca a ser difícil, a menos, claro, que a usted se le compliquen mucho los juegos en primera persona. Agreguémosle a esto que el juego nos permite salvar en cualquier momento (sin ningún tipo de penalización) y tenemos un juego que, dependiendo de qué tan buen estratega y diestro con los controles para los juegos en primera persona sea uno, nunca va a llegar a ser difícil, aún en la máxima dificultad.

Por otro lado la mayor bendición del juego podría ser también la mayor de sus maldiciones: darle tanta libertad a un jugador que no esté dispuesto a invertir el tiempo necesario en la aventura puede terminar con una persona perdida, sin la más remota idea de qué y cómo pasó, viendo los créditos en menos de 6 horas. Ciertamente esto no es algo que sea explícitamente malo, sin embargo ilustra el hecho de que juegos como Dishonored, al igual que joyas como Bioshock o Metroid Prime no son para todo el mundo.

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Impresiones Finales

Dishonored es un juego que simplemente no se puede dejar pasar. Cualquier gamer remotamente interesado en una experiencia agradable, diferente e inmersiva, necesita dejar lo que esté haciendo y sumergirse en uno de los mejores productos que ha inspirado Bioshock desde que reventara nuestras espectativas con el lanzamiento del primer juego.

Este título queda totalmente recomendado para quien guste de disfrutar y pasar por el juego, y no sobre él. Quienes gusten de los juegos cuya dificultad presente un reto pueden estar tranquilos: la dificultad del mismo radica en la creatividad y no en la destreza.

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Gabriel Jiménez — Quiere creer que escribe, pero ve el increíble talento de muchos de sus compañeros blogueros y se le pasa. Videojuegos, cosplay, artes marciales: todo se vale acá. Es conocido como Mephisto en la comunindad donde es Administrador, VJCR.
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4 comentarios

Doy fe de que es un sueño mojado para los que saben apreciar la obra de Assassin's Creed y Bioshock, dos de las mejores franquicias que dejó esta generación. Lo mejor es que apenas si nos adentramos en el mundo que estos compas idearon. Hay potencial para mucho más. 9/10 (lo que llevo).

 

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Empezó: 23 Ene 2008
Karma: 18155

Nunca he jugado Assasins y Bioshock no me gusta, pero seguro le llego a este.

 

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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 1326

@Nightwish: me temo se va a aburrir como un palurdo. 

Imagen de Diego Delfino
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Empezó: 23 Ene 2008
Karma: 18155

He visto gameplay y no se vé tan aburrido, se vé muy dinámico de hecho.

Has jugado Deus Ex Sr. Delfino ? No lo taggeo porque todavía no sé como es =P

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Empezó: 20 Jun 2008
Karma: 1326