Primero le quiero agradecer porque me doy cuenta porque mi país va en retroceso. No estamos escogiendo bien a nuestros gobernantes y por lo visto cualquiera puede serlo. Un gobernante no debería tener un punto de vista personal, si no escuchar a las personas que lo pusieron en el puesto. Definitivamente usted tiene sus puntos de vista y son muy respetables pues son muy suyos, pero eso no significa que su parecer es lo más “justo”. Y bueno usted no tiene que sentirse como el único diputado que no está haciendo un buen trabajo pues son muchos.
También le quiero agradecer porque con sus posturas y al ser figura pública me doy cuenta de lo mal que se ve ser ignorante e intolerante, de ahora en adelante seguiré respetando las formas de pensar de otros antes de criticar o juzgar. De nuevo respeto sus ideales aunque no los comparta pero su opinión respecto a muchos temas es retrograda e inhumana, y esto me extraña mucho viniendo de alguien que dice ser cristiano y ama a su prójimo.
Agradezco que me haya recordado que las iglesias, doctrinas, sectas y demás no dejan nada. Que si quiero amar a Dios no necesito que alguien como su persona me guie pues al final tengo sentido común y se lo que es bueno o malo. Creo que el respecto y la tolerancia son aptitudes buenas, que con ellas solo se llega a la paz y el entendimiento. A mí no me interesa su forma de pensar, ni quiero que me la imponga. Se necesita justicia para los costarricenses y si una ley no me afecta pero beneficia a otros la voy a apoyar.
Por ultimo le quiero agradecer porque por personas como usted y sus actitudes es que los cambios se dan. Este país reacciona ante gente con su forma de pensar, inclusive las personas más escépticas. A pesar que en este momento se siente muy valiente denigrando y discriminando a muchos círculos sociales, estas situaciones son las que originan cambios. Muchas veces las cosas pasan por algo y usted es un artífice de ese cambio aunque no lo sepa, por eso le agradezco. Espero que luego de 42 años de ser educador aprenda.
¡Que Dios lo bendiga!






















