Aunque el mediático exgobernador de la ciudad de Nueva York, Rudy Giuliani, se jactara de haber bajado a niveles sin precedentes la delincuencia en la ciudad de Nueva York, la evidencia científica parece quitarle las medallas.
No solo porque el crimen en esa ciudad—y en todo Estados Unidos—comenzó a bajar desde 1990 y Giuliani asumió ese cargo hasta 1993, sino porque los efectos de las políticas estatales de 1970 ya le adelantaban el trabajo. Así lo indican los números. Ya desde ese año Nueva York tenía altísimas tasas de abortos, y su uso se generalizó a partir de 1973 con un fallo de la Corte Suprema que legalizó la práctica a nivel nacional.
Así, si Estados Unidos bajó un 44% su delincuencia en las últimas décadas, se debe, en gran parte, a esa decisión judicial, dice el economista Steven Levitt, en un artículo académico que indaga en las causas de esa baja en el crimen (este fenómeno lo explica también en su best seller, Freakonomics). También es atribuible a un aumento en el número de policías, a mayor encarcelamiento y al fin de la "fiebre del crack", pero no tanto, dice el escéptico Levitt, a Giuliani y sus políticas criminales que le dieron fama.

Esta gráfica es elocuente (¡y polémica!). Muestra que más abortos realizados entre 1985 y 1997 (medidos por el eje horizontal) están asociados con una menor tasa de crímenes violentos (medida por el eje vertical). Es una relación "negativa" entre ambas variables, por eso la línea está inclinada hacia la derecha. Sencillamente: a más abortos, menos crímenes. Puede consultar acá la investigación de Levitt de donde se tomó esa gráfica.
Cada grupo de letras enuncia un estado: ¿y adivinen cuál es el estado con más abortos? Se puede ver a la derecha de la imagen: NY (sí, Nueva York). También está entre los que tienen menos crimen violento. No parece casual que esa, la ciudad más grande de Estados Unidos, viera bajar su cifra de homicidios en un 82% de 1990 al 2009.
La explicación que da la ciencia a este comportamiento es cruda: los abortos ejecutados desde los 70's hicieron que para los 90's esa nación tuviera menos jóvenes no deseados por sus progenitores, quienes habrían crecido en condiciones aptas para convertirse en delincuentes. Por ejemplo, madres solteras, de bajos ingresos en zonas marginales.
Para traer el problema a nuestro contexto, en Costa Rica, según el Ministerio de Educación Pública (MEP), en el 2009 se registraron un total de 1.434 alumnas embarazadas en 401 centros educativos. Dichas instituciones representan el 52% de los colegios con horario diurno del país, según reportó La Nación.
La pregunta: ¿Debería Costa Rica convertir el aborto en una de sus herramientas para luchar contra la delincuencia?



























