''¡Que mae! ¿Qué hizo ayer?''
-Nada.
''Mae, ¿Tiene algo que hacer mañana?''
-Nada.
''¿En qué estás pensando?''
-Nada.
''¿Qué dijiste?''
-Nada.
''¿Qué hizo en vacas?''
-Nada.
''Hola hijo, ¿Algo nuevo del cole?''
-Nada.
Nada, nada, nada. Puedo responder 3 de cada 6 preguntas que me hacen con esa mágica palabra. Si ''nada'' fuera un color, un platillo y una carrera en la UCR, tendría la vida resuelta. Pido nada en la soda y me dan nada con arroz, frijoles y maduro. Tendría una licenciatura en nada y viviría en mi casa en Escazú pintada de nada.
Soy parte de una cultura, una minoría. Bueno, no sé si califica como cultura, pero puedo decir con seguridad que no soy el único. Somos la cultura del ''nada'; somos los que cuando hay mejenga en el cole se van a otro lado a hablar o no hacer nada con los gritos de los demás estudiantes de fondo, los ''raros'', aveces hasta los ''rechas'', los ''aquel mae'' ó ''aquella doña'', los sin vida. Los que a los 15 años ya son capaces de reconocer los temas subyacentes de Una Naranja Mecánica sin pensar ni por un momento ''jaja ke buenas tetas xD''. Los que cuando nombramos a nuestras bandas favoritas, los demás suelen tener una reacción de ''...Quienes?'' ó en su defecto, ''En serio? Ellos?' (No, no somos hipsters. Bueno sí, algunos, pero no todos, creo.)
Somos los que en medio de un sinfín de gente que dice ''Quiero estudiar ingeniería (Insértese alguna de las 42 que hay)! Ó medicina! Ó derecho!'' (Sin recalcar la cantidad de gente que no logra entrar), somos los que decimos: ''Yo quiero diseño gráfico.... Ó actuación, ó historia del arte, ó alguna carrera que la gente ni sabe que existe.'' Los que cuando hay clásico, se encierran en el cuarto a escuchar a la gente madrearse entre sí, aveces hasta a sus mismos padres.
Sí, somos esas personas.
En una noche fría de Diciembre, de aquellas plagadas de insomnio voluntario, preferí empezar a ver La Chica del Dragón Tatuado a la 1am en lugar de ir a dormir. Llegaron las 3 y media de la mañana y la oscuridad profunda de mi cuarto era solamente interrumpida por la pantalla de mi computadora, la cual a su vez alumbraba a la pálida fugura de un adolscente con ojos cansados, y la mente llena con los paisajes de Suecia y el logo de Nine Inch Nails. Al día siguiente me sentía horrible, pero no lamentaba mi decisión, ¿Por qué? Porque para mí eso es vivir, y eso a uno nadie se lo puede quitar.
Lo que quiero decir es, si para alguien vivir es pasar 10 horas seguidar jugando Skyrim, diay, esa es 'su' vida. Si para alguien es pasar todo el día patinando, pintando, viendo estupideces en internet ó posteando en 89db, eso es vida. Pero nadie, sin excepción, entiende esto, ni siquiera yo, por eso odio a los escatos.
Perdón, soy un hipócrita.
Si la pasión de alguien es componer música, ¡Que estudie composición musical! ¿Quién puede detenerlo más que él mismo? Hay quienes dicen que es una pérdida de tiempo, que no va a conseguir trabajo jamás, yo digo:
''¿Y qué?''.
Si a una persona le apasiona algo, con el debido empeño, todo lo demás es secundario.
¿Y por qué la cultura del ''nada''? (Perdón, me distraje de la temática), pues porque (Y esto en realidad aplica para una buena parte de la población, no solo para nosotros), si alguien me pregunta ''¿En qué pensás?', una respuesta honesta podría ser: ''En qué pasaría si en este momento me pongo de pie, golpeo a alguien en la cara y salgo caminando de aquí''.
Ignóresen las connotaciones psicópatas.
Ó podría decir: ''En como combinan el anaranjado y el azul, en que pasará cuando mis padres se enteren, en la trama de una historia que escribo, en qué palabra rima con ''sol'', en el color de esa pared, en como le irá a aquel mae en la choza con el problema de los tatas, en qué le pasará a esa mujer de allá que parece exasperada, en qué traerá ese hombre en su maletín, en qué pasará con aquel muchacho que no deja de ver su reloj, en qué pasaría si muriera mañana, ¿Me recordarían?, etc.''.
Para ponerlo más simple: ¿Qué reacción tendría usted (Ó en su defecto, una persona normal) si alguien le responde así?
Exactamente.
Por eso es mejor guardarse algunos pensamientos, para no afectar el status quo superficial de la sociedad alrededor y preservar la inocua y perturbadora paz, y que la gente siga creyendo que tenemos la cabeza vacía y nuestras vidas son aburridas.
Para terminar, me disculpo por un texto tan largo, y aclaro que no quiero generalizar, evito hacer eso a toda costa, pero igual, existimos aquellos descritos aquí.
Y, siendo, honesto, la única razón por la cual escribí esto es porque un amigo me acaba de preguntar ''Y qué hizo en semana santa?''. Aquí tienes, Alejandro.
Ah, y otra cosa: No me gustan los pejiballes. Llamen al OIJ.














