A veces uno cree que ser el otro es muy chiva, que ese sentimiento de libertad nos consume y nos desenfrena ¡Ay de aquel que se atreva a detenernos o a desafiarnos!
Cuándo le hacemos una pregunta, oferta o invitación a un completo extraño y recibimos una negativa, ¿tenemos derecho alguno a molestarnos o contrariarnos con dicha persona?