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Las ovejas domesticadas

"Amo a Fidel Castro. [...] Yo respeto a Fidel Castro ¿Sabes por qué? Mucha gente ha tratado de matar a Fidel Castro durante los últimos 60 años, pero ese hijo de... todavía está ahí."
 

Bastaron esas palabras para que se conmocionara Miami. Ozzie fue castigado por la dirigencia de su equipo (Marlins), que le impuso una sanción de cinco partidos sin goce de salario. Mientras tanto, los enardecidos aficionados (en gran parte, cubanos residentes en la ciudad) pidieron su salida y le dirigieron insultos de toda clase.

Yo me enteré tarde de la noticia. No soy un gran seguidor de este deporte y sólo de vez en cuando veo algún juego (seguramente de instancias finales). El béisbol me parece aburrido y poco atrapante, pero estas situaciones van más allá de cualquier juego. Dejan en el aire la sensación de que cualquier resistencia es inútil, porque los que mandan siempre van a ganar y los que son mandados no hacen nada para evitarlo.

El final de la historia era previsible: una rueda de prensa en donde el manager apareció pidiendo sinceras disculpas a todas las personas que se habían sentido afectadas por sus declaraciones, de las cuales se retractó alegando una mala traducción por parte del entrevistador. Algo así como cuando algún personaje criollo se justifica diciendo que le hackearon su cuenta de Facebook.

Pobrecillo, casi lo hacen llorar.
 

La libertad de expresión es un asunto de esos que existen hasta que las masas lo permitan. Porque así es. Ocurre una violación del derecho y algunas personas se organizan para protestar, pero saben que ahí acaba su rango de acción. Pasan los días y las aguas vuelven a su cauce. Hasta que aparece otro caso, con su correspondiente denuncia generalizada. Así, el ciclo sigue por los siglos de los siglos. Hay una libertad hasta cierto nivel, los límites son claros y ejemplos sobran para demostrarlo.

Pero este caso es especial.

Unos creen que Guillén fue malinterpretado. Otros dicen que eligió mal el verbo con que se refirió a Fidel (I love…), por lo que luego quiso rectificar cambiándolo (I respect…). Al final, eso no importa tanto. El punto es que un ser humano se vio perjudicado (y hasta castigado) por manifestar su opinión con respecto a un tema cualquiera. La discusión pública se enfocó exclusivamente en sus palabras, mientras que el atropello a la libertad de expresión fue apenas mencionado. Pocos se atrevieron a cuestionar la validez de su punto de vista como tal. Y ahí es donde está lo más grave.

El objetivo del equipo es ser el mejor. Contrata a los que cree idóneos, de acuerdo a sus posibilidades, para lograr esa meta. No debe interesar si a los contratados les gusta más el Fruit Loops o el Rice Krispies, únicamente que cumplan con su trabajo. Pero no, la realidad dicta que el entrenador tuvo que rectificar porque al gran público no le agradó su apreciación.

Los cerdos de Animal Farm, inventando verdades a su antojo.
 

Time publicó una declaración con respecto al tema, en donde indica que la entrevista con Guillén se realizó haciendo uso de un único idioma (inglés). Además, ya en otro reportaje similar (2008), el técnico había dado a conocer su admiración por el líder cubano. Por lo tanto, no hubo tal error en la transcripción del reportaje. La excusa que Ozzie se vio obligado a utilizar (en la conferencia) no tiene fundamento. Simplemente a alguien no le simpatizó su opinión y le exigió cambiarla.

Justo hace una semana, me encontraba viendo la película animada Animal Farm (basada en el libro que lleva el mismo nombre). En ella, las ovejas repiten todo lo que les dicen sus líderes, “Four legs good, two legs bad!”. Más adelante, el cerdo jefe de la comunidad cae en vicios y decide variar su discurso. Entonces las ovejas gritan: “Two legs good, four legs bad!”.

Hoy, las ovejas siguen tan domesticadas como cuando las describió Orwell en el lejano 1945.

Leonardo Pandolfi — Fue investigador de insectos en el kínder, artista en la escuela y periodista deportivo en el colegio. Le quedó un poco de todo. Se graduó como informático en su querida UCR. Vive entre artículos de opinión, partidos de fútbol y sesiones de rock clásico. Es socio de LDA desde el 2003, lo pueden encontrar sufriendo en Platea Este cada vez que juega su equipo.
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3 comentarios

Lamentablemente, cierto. Una persona o un grupo cualquiera menciona un punto de vista, digamos, controversial, sobre el tema que esté de turno sobre la mesa, y ya se le vuelve a ver raro, se le intenta (y muchas veces se logra) callar e incluso se le obliga a "rectificar". En este caso, el hombre simplemente habla de su respeto por cómo el mencionado político se mantiene en el poder a pesar de todo, del mismo modo en que se puede admirar, por ejemplo, la capacidad de convencimiento que tuvo Hitler alguna vez, sin que quiera esto decir que se esté de acuerdo con lo que hizo éste. La gente ni siquiera se fija en lo que realmente se está diciendo, y simplemente salta apenas encuentra un resorte del cual impulsarse para serruchar el piso. O peor aún, saltan si el líder de la manada les "invita" a hacerlo, aunque el resorte resulte ser falso o tan sólo imaginario. Si algo puede chocar con lo que el líder nos dice, no lo se lo deja pasar; no vaya a ser que el líder salga golpeado.

¿Podría ser diferente? No lo sé; tal vez el ser humano, por alguna razón sociológica, evolutiva o lo que sea ha sido programado para seguir a la manada, tal vez para no quedar fuera, rechazado por los que niegan la riqueza de la individualidad de cada uno. Pero, y esto es a mi juicio lo que realmente importa, si no damos nuestro esfuerzo por respetar la opinión y el pensamiento libre de los demás, si no buscamos comprender el punto de vista y la situación de las otras personas, si no aceptamos que existen distintos modos de pensar y que son éstos los que dan belleza a la humanidad, nunca podremos ser una sociedad pacífica, porque nos seguiremos agarrando de palos para pintar el mundo de anaranjado o de azul.

Posdata: gracias por el post, Ole; realmente he disfrutado leyéndolo.

Imagen de naranja
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Empezó: 26 Feb 2012
Karma: 47

La reacción del pueblo cubano en Miami me parecio desmedida. Digamos que el errror de Guillen fue haber sido tan abierto en un tema siempre polemico entre los exiliados del regimen, pero la actitud de los cubano americanos se sale de toda proporción y no es la primera vez que pasa: hace unos años a Carlos Santana se le ocurrio ponerse un camisa del Che Guevara y fue practicamente vilapidado por los grupos anti castristas de Miami, organizaciones que con sus actuaciones, en contra de la libertad de expresión y opinión, incurren en los mismos vicios de la dictura Castrista. 

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Empezó: 8 Dic 2009
Karma: 456

Existe un fundamento evolutivo que indica que cuando un individuo se ve rodeado de una masa con la que comparte uno o más principios (sean necesidades, anhelos, etc) entonces en el individuo surge de la manera más espontánea actitudes poco racionales, algunas inclusive violentas. Esto no es justificante de la actitud de los cubanos-gringos, ni de ninguna otra orda, pero si una posible explicación de cómo aún no hemos aprendido a comportarnos como seres más racionales y vociferamos contra la libertad de expresión. Tuanis por el artículo Ole!

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Empezó: 25 Jun 2009
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