
Hoy descubrì que sí queda gente buena.
En la mañana me dio un dolor demasiado fuerte que me impedía caminar y hasta bostezar.
Estaba sola prácticamente, nadie me podìa acompañar a emergencias. Me tomé una pastilla que me dio me abuelita para el dolor, al menos así pude casi que arrastrarme a la clínica.
Mientras esperaba en cola para que recibieran mis papeles, una señora mayor se ofreció a ayudarme con las vueltas para que yo me sentara.
Imaginen el espectáculo, una mujer joven caminando casi agachada, medio llorando mientras haciendo fila, por supuesto que iba a aceptarle la ayuda a cualquiera incluyendo a alguien de la tercera edad.
Después de que presentó mis papeles y me dijo dónde me llamaban, se despidió y me dijo que siga mejor y me puso una mano en el brazo. Super reconfortante.
Luego de las inyecciones me sentìa mejorcita y me la topé de nuevo solamente para que me preguntara cómo estaba y darme una bendición.
No soy practicante de ninguna religión pero ese gesto fue igual bienvenido.
Gracias señora x, por hacer de mi día una experiencia un poco menos fea.










