Desde hace 4 años, he tenido la oportunidad de sentarme por lo menos una hora o dos a la semana con músicos, bandas y productores de la movida local. En ese rato, a veces pasan dos cosas. Primero: Que inevitablemente uno termina haciéndose “compa” de muchos músicos, y segundo, que después de un rato uno llega a notar cosas personales de los músicos locales.
Lo primero no parecerá muy relevante, pero suave. Tiene sentido dentro del contexto del punto al que trato de llegar. El punto es este: A todos (bueno, a mí, pero creo que a muchos) nos cuesta cuando tenemos que ser brutalmente sinceros. Más cuando es gente que nos cae bien, pero tampoco son amigos cercanos. Vamos, creo que a todos nos ha pasado: A un amigo le podemos decir “mae, andás vestido como imbécil” pero a un conocido es más fácil decirle “erm, sí está chiva” y cambiar el tema. Esto hace que sea un tanto difícil afrontar temas como “Mae, te voy a dar el espacio para que hablés de tu música porque está bien hecha y al parecer a mucha gente le gusta, pero a mí el disco me parece malísimo.”
Esto está mal. Lo sé. De esto trata la columna.
El segundo punto que he notado es la baja resistencia que existe entre los músicos a las críticas. He visto como bandas establecidas, de esas que tienen varios miles de seguidores en Facebook, que están acostumbradas a tocar chivos grandes, se desmoronan cuando leen un twit negativo. Un solo twit. Entre un mar de opiniones favorables, de fanáticos enardecidos por su música, de gente que se desvive y desgalilla en sus conciertos, de repente un twit negativo les afecta de maneras inimaginables. Y esto en muchas bandas.
Y es totalmente mi culpa.
Digo mía porque es algo que he faltado en mi programa (hola, es este) pero creo que todo mundo debería jalar para su saco. Tanto de quienes a veces no hacemos del todo los comentarios que deberíamos de hacer, cómo de quienes no las reciben de manera correcta.
La crítica negativa no es mala. Incluso a veces puede ser favorable para la banda. Recordemos Espejogate (término totalmente inventado) y cómo eso más bien hizo que mucha gente llegara a escuchar el material de Los Espejos. En ese entonces llovieron críticas sobre cuál debería ser la labor de 89decibeles, la capacidad analítica de quién escribió la reseña, y otro sinfín de comentarios que buscaban desestimar la misma. Y es que en la escena siempre ha predominado una idea de “si no tiene nada bueno que decir, no diga nada”. Peor aún, aunque la mayoría del público que va a conciertos y consume música está compuesto por gente que no hace música, algunos creen que hay que tener fundamento musical para hacer alguna crítica. ¿Qué ha pasado con el criterio del público? Si yo soy el que decido si compro o no un disco, o si voy o no a un concierto, ¿porqué mi opinión se ve minimizada debido a que no manejo conceptos técnicos musicales?
Entonces, ¿a qué voy con esto?
Que como alguien que tiene la oportunidad de estar en un medio, creo que ya es hora de que se pase no sólo a dar difusión de lo que se hace a nivel musical, sino a generar opinión sobre la misma. Y, de cuándo sea necesario, hacer las críticas constructivas necesarias para que la escena pueda salir adelante.
Pero no sólo eso. Creo que también es hora de romper con ese molde que hace que a veces sea mal visto el tener una opinión negativa sobre una banda. Maldita sea, todos deberíamos de tener derecho a decir que Escats nos parece una mierda sin que nos acusen de serrucha pisos. Suena como algo muy básico, pero en un país donde todo mundo se conoce es bastante fácil herir susceptibilidades sólo por ser sincero. Es hora de que aprendamos a dar y recibir críticas.
PD: Acá abajo hay una sección de comentarios. En el interés de ser consecuente con lo escrito anteriormente, los invito a que le den duro a esta columna, o si tienen alguna crítica o comentario sobre El Chivo, adelante. Sin miedo. En la de menos aprendo algo que me ayude a mejorar.
PD2: El título se pensó como algún tipo de referencia a la canción "Dígalo" de Evolución, y al hecho de que, ámenlo o ódienlo, hay que reconocerle a Balerom que el mae no le da miedo a la hora de hablar. Sin embargo a mitad de texto me di cuenta que la canción "Dígalo" no me gusta pero ni un poquito, y Evolución me parece que desde el Mundo de Fantasía ya no es ni la mitad de la banda que era antes. Ahí está. Lo dije.







Y tampoco quedarme callado cuando hay que decir LO BUENO Y LO MALO de cualquier banda, eso si!, a mi parecer...



























