Es curioso como el reconocimiento popular tiende a ser injusto con quienes, afortunadamente, les vale un carajo las luces de la fama.
Propongo un ejercicio. Entren a un salón de clases o a uno de primer ingreso de la carrera de Periodismo, hagan dos preguntas: ¿cuántos de acá saben quién es el Chamuko? y ¿cuántos saben quién es Ernesto Rivera?
Me atrevo a predecir que el Chamuko le gana por goleada al cronista de La Nación. Para quienes no saben, Ernesto Rivera fue uno de los periodistas que sacó a la luz y desentrañó los secretos de la investigación Caja-Fischel e ICE-Alcatel, junto con Giannina Segnini y Mauricio Herrera, que dejó como resultado la publicación del caso de corrupción política más grande de nuestra historia.
Ahora, es bien sabido, por sendas entrevistas a 7 días y La Nación, que el Chamuko es el creador de “El Infierno en Costa Rica” y es un empleado público que denuncia actos de corrupción. ¿Su diferencia con Rivera? El periodista sí se hace responsable de sus publicaciones.
El propósito de este texto no es desprestigiar el trabajo del personaje a discusión –el cual es necesario- sino su decisión de esconderse.
Las cosas como son. Es una máxima en el periodismo hacerse cargo de sus informaciones. Investigar, contrastar datos, consultar distintas fuentes y sobretodo, firmar con nombre y apellidos. En caso contrario, sería muy fácil tirar la piedra y esconder la mano.
“El anonimato me da esa libertad de poder decir lo que yo quiera. Ahora bien, yo trato de no abusar de ese derecho. Pero el anonimato le da a uno cierta imunidad, como la de los diputados”. – El Chamuko, entrevista a La Nación, julio de 2011.
Flashback. Roy Solano, periodista de Repretel, fue condenado a pagar diez millones de colones por daño moral a un juez, por indebido uso de las informaciones, poniendo en peligro la honorabilidad del acusador. ¿Acaso Solano tenía malas intenciones? No creo, pero esto pasa. Son riesgos que se asumen con la profesión. El Chamuko no es inmune a una equivocación, pero al parecer sí lo es ante las autoridades.
La cobija del anonimato no es más que una forma de operar bajo la sombra del miedo. Nuestras denuncias y publicaciones, por más bienintencionadas que sean, deben estar bajo el escrutinio público.
¿Alguno de los funcionarios denunciados por el Infierno en Costa Rica actúa de manera anónima? No, todos han desfilado por la silla acusadora del Chamuko con una identidad, sometidos al linchamiento público.
El último caso fue el del famoso "doctor Tsunami". Desde El Infierno en Costa Rica se hizo eco del polémico y sobredimensionado tweet del estudiante de Medicina. Aparte de presentar la información, el medio alternativo toma partido y somete al linchamiento público al joven practicante, alborotando el panal. Terreno peligroso.
Ahora, si bien el Chamuko ofrece espacios para el fairness o el derecho a la respuesta, ¿es esto suficiente para alguien cuyo honor se haya dañado? ¿La ley no debería juzgar a todos por igual?
Lamento si no soy parte de la multitud que aclama héroes como el Chamuko y ningunea a instituciones del periodismo investigativo como Segnini o Rivera, dicho sea de paso, ganadores del premio a la mejor investigación periodística de América Latina, en mayo de 2005, que entrega Transparencia Internacional y el Instituto Prensa y Sociedad (IPYS).
Ahora, es necesaria una plataforma de denuncia ciudadana de forma anónima, pero quien se encargue de investigar y contrastar datos para luego publicar esa información debe olvidarse de pseudónimos y hacerse responsable.
No busco desprestigiar la lucha contra la corrupción que busca este personaje, pero en un país que busca la igualdad entre todos sus habitantes es repulsivo ver que la cortina del anonimato haga intocable a un ser humano, como usted o yo.
Por respeto al trabajo de Ernesto Rivera, Giannina Segnini, Roy Solano, Liliana Carranza y en homenaje a Parmenio Medina y los miles de periodistas que han perdido o arriesgado sus vidas por ejercer esta responsable labor, firmo esta columna con nombre y apellido. Y así lo haré siempre. Luis Fernando Cascante.
El Chamuko me ha solicitado que coloque esta información complementaria con su punto de vista sobre los puntos que discuto. Pueden leerlo en el siguiente link: http://infierno.ticoblogger.com/2012/08/anonimato-y-libertad-de-expresion.html














Anonimato o no anonimato, ese es el dilema.









