Hace poco, me enteré de una colega que fue sentenciada para no ocupar cargos públicos por un período de tres años, ante una supuesta negligencia de su parte -como trabajadora del PANI- en la intervención realizada por el caso de una niña que murió en manos de sus cuidadores.
La fiscalía y los jueces a cargo de este caso, le reprocharon a la Trabajadora Social el que no haya hecho -o haya omitido- otras acciones que pudieran dejarla ver el peligro latente en el que estaba esta niña. Aunque la profesional encargada del caso, ejecutó cada uno de las actividades necesarias para verificar que la condición de la menor era la adecuada (según estudio realizado por el colegio de profesionales correspondiente) eso no fue suficiente para evitar que la menor falleciera en manos de quienes se suponían, la debían proteger. No existieron denuncias, el médico que atendía a la nena corroboró que la cuidadora la llevaba a sus citas médicas, que la niña en buena teoría hasta había mejorado en su condición física, por lo que hubo lo necesario para referir un comportamiento de supuesto cuido responsable.
Sin embargo, una vez fallecida la chiquita, y en el juicio correspondiente, por fin llegó la vecina que habló. Ella sabía, ella notaba, pero ella no decía nada.
¿Y cuántos así? El voyeurismo social es una práctica harta conocida en estas tierras. Muchos se detienen a ver el choque (y ojalá las tripas), otros escuchan los gritos del vecino, el viejito esquelético y descuidado, el niño que pasa el día llorando. Todos escenarios anticipados o consumados de tragedia, donde al final, casi nadie se da por enterado (ni amedrentado).
Después, es más fácil señalar. Encontrar culpables, criticar a los irresponsables. ¡Y claro! Hay que empezar con los del Estado, que esos siempre deben tener la culpa de todo. Eso no redime la culpa de quienes pudieron haber hecho algo y no lo hicieron.
La cosa no es así. Ya basta de ver los toros por la barrera, debemos a empezar a interesarnos por los otros, por sus vidas, por su bienestar: es hora de construir un nosotros, donde entendamos que la única forma de estar bien todos, es la construcción de una responsabilidad colectiva.
Denuncie cuando lo crea necesario. Usted es muy conciente cuando una situación no está bien. Hable, cuando eso le parece. Infórmese. Si lo hace y no le dan la respuesta que cree adecuada, insista, pelee: una vida o un futuro podría depender de usted. Y por favor, no sea uno más de los que ya sabían, pero nunca hicieron nada.









