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1. 26 de febrero, 2008

Hace apenas unos ocho minutos que las luces del estadio se apagaron, luego de que las bocinas inundaran las gradas del estadio con “Doctor, doctor”, el clásico de UFO. El Saprissa grita con una sola, tremendísima voz, que ensordece, que asusta, que exalta. Pero que también se tensa y ya no puede más: ya no soporta Costa Rica la espera. Ya no la puedo más yo. Como ansias y sé que no estoy solo y al mismo tiempo sí. Hay, no sé, veinte mil, treinta mil, hay miles de personas ahí mismo, sintiendo lo mismo que yo, incapaces de remover la mirada de la tarima que sigue vacía, que sigue a oscuras. Sé que no soy el único que pasó años haciendo de la posibilidad de este momento, una hipérbole irrealizable: algo aquí no anda bien porque esto nunca debió suceder. De pronto, sin embargo, estamos ahí, todos, una sola voz que ensordece, que revienta cuando, bajo un az de plata, aparece Adrian Smith y toca los primeros acordes del resto de nuestras vidas.

2. 19 de abril, 2008

Es un alien. Lleva túnicas plateadas que, por efecto de la luz de los reflectores, cada tanto despiden chispazos verdes, azules, rojos, anaranjados. Da lo mismo, el alien per se es blanco como un fantasma y alto como una montaña. Camina por el escenario y es cada vez más un gigante y cada vez da más miedo: el miedo que no se queda con paralizar, sino que atrae. Extiende sus manos, el alien, hacia quienes le esperamos bajo la tarima. Nos mira con sonrisa de benefactor. Es un sumo pontífice y le debemos nuestra fe, nuestro amor, nuestra obediencia. No recuerdo gritos, no recuerdo saltos, no recuerdo estruendos. Solo recuerdo las notas agudas que salen de la guitarra del alien. La voz del alien. Las palabras del alien. Hoy es el día más grandioso que he conocido.

3. 8 de octubre, 2009

David Gahan camina hasta el final de la pasarela y alza sus brazos. Los dedos le tiemblan: manos de jazz. No recuerdo si llevaba una camisa empapada en sudor, un chaleco elegante o, lo más probable, lo más deseable, el torso desnudo, compacto, rara avis en un hombre cercano a los 50. ¿Es David Gahan un hombre? No lo es. Ya lo dijo un amigo, hace años, cuando todavía no éramos amigos: ni hombre, ni mujer. Lo más cercano a Gahan es un ángel, y David Gahan es lo más cercano a un ángel. Entonces el ángel camina hasta el final de la pasarela y alza sus brazos, sus manos de jazz, y por primera vez en toda la noche, el público soso y aburrido que tiene enfrente le hace caso. De nuevo, decenas de miles –números que yo no me aventuro a precisar–, pero esta vez se multiplican por dos porque el ángel no se conforma con una mano: él requiere de ambas. Costa Rica, devota, obedece a los comandos de su celestial androginia. Entonces, detrás de Gahan, el hombre con alas hace un cambio dramático en la melodía y Gahan, al mismo tiempo, mueve sus largos brazos de izquierda a derecha, sin cesar. Devota, Costa Rica obedece. Decenas de miles por dos, los brazos de La Guácima imitan al ángel. Yo, devoto, imito al ángel y muevo mis brazos de un lado al otro. Me las ingenio para contener las emociones y echo un vistazo a las manos que se mueven al ritmo del ángel. La Guácima es, por única vez en toda la noche, una sola. Por única vez en toda la noche, La Guácima es lo que debió ser. Todo empieza y termina en las manos de David Gahan.

4. 7 de marzo, 2010

Faltan solo doce horas para comenzar las clases del último semestre que jamás estudiaré de una carrera que, por suerte o no, jamás concluiré y jamás ejerceré. El Saprissa está a reventar y sombra oeste todavía más: mi presupuesto no sabe de yoga y toca el más económico de los tiquetes. Luis Diego y yo estamos tan apretujados hacia el costado más cercano a la tarima que solo cuando vea fotos del escenario sabré que, al fondo, lo que había era una gigantesca pantalla LED. Me conformo con ver a la banda tocando a través de una de las pantallas laterales, mucho más chicas. No que hiciera falta nada más porque el que salta en las gradas del Saprissa no soy yo. El que grita, el que golpea el techo de zinc, no soy yo. No sabré quién es hasta bien recorrido el setlist. No sabré sino hasta que James Hetfield grita con su voz que suena a alcohol, a rencor, a un camino de errores que conduce, inexorable, hasta la redención. Grita y, con el tacón de su pie izquierdo, tira al suelo el banco de madera en el que estuvo sentado durante poco más de cinco minutos. Cae de rodillas sobre el suelo del escenario y ahí sus dedos tocan el solo de guitarra que escuché por primera vez cuando tenía 11 años; cuando Sebastián me prestó el S&M y partió las aguas de mi vida. James Hetfield cae de rodillas y la cámara se queda con él, con su guitarra, con su mano que muestra, en tinta negra, una M y un 81 tatuados. Lo reconozco, entonces, lo que ya sabía pero solo ahora puedo decir: quienes vemos ese tatuaje gracias a la bondad de la pantalla lateral somos, uno solo, ese niño de 11 años y yo.

5. 1 de mayo, 2014

La fila de Gramilla General va a dar hasta la Contraloría y ya son más de las siete de la noche, hora pactada, según la ley de dios y del hombre, para comenzar el concierto. Desde el estadio llegan esbozos de música y la población de la fila se desespera. La calma pende de una única esperanza: que el inglés se contagie del estereotipo tico y comience tarde. Por la razón que sea. Por intervención de quien sea. Pero, por favor, que empiece tarde. Que la fila se mueva. Que podamos entrar a tiempo. Los minutos se suceden uno tras otro, enfrente de nosotros, de la fila que se mueve con la velocidad de una deriva continental. La esperanza se deshace entre el olor de la marihuana y de los pinchos de carnes varias. Las ocho están cada vez más cerca y, solo entonces, la gente se mueve. Imagino la estampida dentro del estadio que, aquí, a cientos de metros de distancia, se traduce en un flujo lento pero constante: flujo al fin. Ingresamos cuando ya la hora es justa. Cuando no hay tiempo de respirar, siquiera. Cuando las luces amarillas se agotan y, sobre el escenario, aparece. La ley de dios y del hombre. Bajo en mano. Saluda. Se acerca al micrófono. La vida misma no necesita ocho días a la semana. La vida misma cabe en ese instante, ese último silencio, cuando todo comienza.

La ilustración es de Jenny Odio

Danny Brenes — escribe, lee y bebe coca-cola.
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Fui a 3 de esos 5 Very Happy

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Empezó: 12 Jul 2013
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"La vida misma cabe en ese instante, ese último silencio, cuando todo comienza."

Genio mae, te volaste con eso!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

Imagen de Varodrummer
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Empezó: 16 Abr 2012
Karma: 1

4 de 5, aunque debieron ser 3, Iron Maiden fuí por el hecho histórico, porque en realidad nunca he sido fan.

Que increíble que ya ha pasado tanto rato desde Depeche.

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Empezó: 23 Jun 2008
Karma: 2248

Estaba yo de triste porque Fernando publica donde sea menos en su columna cuando de repente... ¡Este texto! 

Imagen de Diego Delfino
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Empezó: 23 Ene 2008
Karma: 18155

Excelente texto, yo cumplo con 4 de esos 5. El 26 de febrero, 2008 estuve ausente aunque lo cambiaria por El 20 de noviembre, 2011, esa fecha fue mi número 1.

1. 20 de noviembre, 2011

2. 1 de mayo, 2014

3. 19 de abril, 2008

4. 7 de marzo, 2010

5. 8 de octubre, 2009

Mencion honorifica 28 de octubre, 2012.

Imagen de Nothingman
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Empezó: 13 Mayo 2011
Karma: 166

5 de 5!! Danny Brenes clapbow Gracias!

Que dificil dar un orden, son tantas las razones que te pueden ayudar a mover la balanza.... si es por show completo, por sonido, por tu aficion a la banda que esperaste 20 años, por ser la segunda banda favorita en tu vida y mas grande del NWOBHM, o porque es el musico vivo MAS grande de la historia, quizas sea por que fue el primer chivo "grande" de una banda de renombre que en algun momento de tu existencia marco tu vida y ya no lo hace, o porque es Metallica y esas canciones aun hoy, 25 años desues las escuchas.... no se, son muchas muchas pero esas estan en mi top 5.

A todo esto siempre daré gracias la doncella por abrir el camino alla por 2007, Two minutes to midnight.... 

Tendria que ser asi, definitivamente. Fechas grabadas en mi mente:

1. Noviembre 20, 2011

2. Febrero 26, 2008

3. Mayo 1, 2014

4. Marzo 7, 2010

5. Octubre 2, 2002

 

 

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Empezó: 25 Jul 2008
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"2. 19 de abril, 2008"

 

 Su majestad BIlly Corgan capeandose una botella?

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Empezó: 5 Ago 2010
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Mae al parecer usted y yo fuimos marcados por 4 conciertos al mismo tiempo y los sentimos en la misma forma y con la misma pasión, yo si tengo un quinto, pero no lo compartimos.

Esa frase, esa última frase, es lo más emocionante que me puede pasar en la vida y resume la sensación de la mejor manera ... "La vida misma cabe en ese instante, ese último silencio, cuando todo comienza." ... me saco un par de lagrimas de la emoción.

Imagen de VeniceQueen
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Empezó: 3 Feb 2012
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