Romero O Comprador?
No es lo usual en personas de mi religión, pero el 2 de agosto pasado me convertí en un romero, uno de esos miles de fieles que se dirigen a la Basílica de Cartago para dar gracias a la Negrita, para pedirle algo o, como yo, por curiosidad.
Mi grupo salió de San Pedro a las 8am, había poco sol, estábamos frescos y aún no me arrepentía de realizar tal caminata.
Cartago parecía acercarse cada 500 metros, los rótulos patrocinados por toda clase de productos nos motivaban a seguir y a comprar tres unidades de lo que anunciaban.
Es increíble como este tipo de actividades espirituales se convierten en una fuente de ingresos para varias familias.
En las viviendas que bordean las carreteras se realizaron negocios entre los dueños de estas y varios peregrinos, quienes pagaban ¢200 para rentar los baños de los cartagineses.
Vimos pequeños puestos en la calle donde se vendían accesorios para los romeros. Vírgenes de todos tamaños, desde ¢3,000 hasta ¢5000; los rosarios no faltaron y las imágenes tampoco.
“Compre aquí su agua bendita para que la Negrita le cumpla su petición!”, exclamaban varios vendedores que me hicieron recordar las indulgencias!
Estábamos agotados, nos habíamos detenido a descansar tres veces, pero después de varias horas habíamos llegado.
Las filas para entrar a la Basílica eran tan largas como la plaza frente a esta. Talvez fue un milagro de la Virgen, pero los restaurantes y los bares cercanos estaban aún más repletos.
Al final del viaje, hasta la curiosidad que me hizo iniciar la caminata estaba arrepentida. No solo estaba cansado, sino que mi billetera estaba casi vacía después de comprar tanto souvenir.
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♫ When the world's overrun with too many bands... Who is it time for? Mark Chapman! ♫
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